Ferrovial se marcha de España y el PP echa la culpa al Gobierno
El PP que preside Núñez Feijoo se alegra de que Ferrovial se vaya a Holanda, porque, según la organización pepera, no es necesario el dinero de los impuestos de esta multinacional española para contribuir a hacer carreteras, escuelas, hospitales, etcétera, o al menos eso es lo que deducimos de su miserable y obscena conclusión. Si estos partidarios de robar y saquear las arcas públicas tuvieran un mínimo de decencia, quizás criticarían la actitud de esta "gentuza de bien" y, sobre todo, criticarían la existencia de paraísos fiscales en el seno de la Unión Europea, unos paraísos que evitan que pueda existir una política fiscal común en todo el territorio de la Unión. ¿Y por qué no existe una política fiscal común europea? La respuesta es sencilla: no hay voluntad política porque la Unión Europea es una organización dominada por la derecha política y económica, cuya principal intención actual es el desmantelamiento del Estado del bienestar, un "invento" surgido de la Segunda Guerra Mundial para contrarrestar el poder de influencia de la URSS. Este bonito invento se sustenta con los impuestos de todos, pero que la "gentuza bien" no está dispuesta a sufragar. El que necesite escuelas, biblioteca, hospitales públicos, que se lo pague, que la gente pija, la que representa el PP y la ultraderecha, está bien servida y sus intereses y privilegios bastardos a buen recaudo.
La patria de esos españoles y muchos españoles de banderita y lagrimitas con el himno no acostumbra a ser España. España no es más que un instrumento más para acumular una riqueza que, a posteriori, y gracias a la ingeniería fiscal, sitúan en paraísos fiscales en detrimento de la hacienda española. Casualmente la mayoría de esos españoles de banderita y lagrimitas con el himno son votantes/simpatizantes de las no menos españolísimas y constitucionalisimas derechas españolas, de ahí la alegría del PP ante esta deslocalización de "uno de los suyos", miembro de una importante familia franquista, en su delirante estrategia de erosión del gobierno.
Lo que es la derecha y la ultraderecha jamás han tendido la mano al Gobierno parar nada. No lo hicieron contra la lucha del terrorismo ("Ud. ha traicionado a los muertos", le dijo M. Rajoy a Zapatero; el "patriota de Montoro le dijo a Ana Oramás "Que caiga España, que ya la levantaremos nosotros") en plena crisis española y cuando la prima de riesgo estaba disparada, el más patriota de todos los tiempos, el que llevó a España a la ruina, el inefable criminal de las Azores, iba por el mundo cacareando y cantando a los cuatro vientos que España era un país en quiebra, parece ser que no quería a los inversores extranjeros (mientras mandara el PSOE, claro está), eso junto con la guerra de Irak le valió, según una revista estadounidense de prestigio, ser catalogado como uno de peores expresidentes del mundo. Ni siquiera en los peores momentos de la historia reciente de nuestro país fueron capaces ya no de arrimar el hombro sino que solo supieron poner palos en las ruedas, siguiendo la estela de sus cachorros rabiosos de Vox. Que si estado de alarma, que si estado de excepción, recursos al Constitucional, etcétera.
La derecha no entiende la democracia salvo si gobiernan ellos. En la oposición sufren de esquizofrenia y extienden su enfermedad a la sociedad entera. Hace bastantes años. Pero a pesar de todo, ahí tenemos unas encuestas que cada día parece que les dan más expectativas de gobernar, eso sí, todas esas expectativas son aupadas y aplaudidas por una brunete mediática y justificadas en los cientos y cientos de artículos y mesas de debates en casi todos los medios de comunicación en horas de "prime time", esos medios de comunicación regados con dineros que vaya usted a saber, pues la corrupción está a flor de piel en cada acción que se toma, es la herencia que estamos llevando más de 40 años después de habernos tragado otros 40 de dictadura franquista y habernos creído que ya estábamos en democracia plena.
El PP se retrata cada día: se alegra de nuestras penas y se enfada con nuestras alegrías. Y después dirán que son patriotas. Patriota es querer a tu tierra y su gente, desear lo mejor para todos. Pero no, ellos se han apoderado de la bandera, de la Iglesia y del patriotismo. Está todo hueco, vacío. Espero que, con estas reacciones, la gente deje de votarlos. La verdadera patria de Ferrovial y del PP es el dinero, el suyo. Su bolsillo es el límite de su patria. Muchos no llevamos pulserita, pero hacemos más por España que esta gentuza, pagamos nuestros impuestos y nos alegramos de poder hacerlo para poder tener unos servicios públicos de calidad que puedan utilizarlos personas con cualquier tipo de renta.
La patria siempre es el dinero. Los millonarios, las grandes empresas y la derecha, por mucho que presuman de ello para engañar a los imbéciles, no tienen patria.
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