Todo a la vez en todas partes
En tres ocasiones he intentado ver la flamante ganadora de la última edición de los "Oscar". La primera vez tuve que dejarla a los diez minutos. La segunda vez, me dije a mí mismo: ¡vamos, hombre! Inténtalo otra vez, puede que mejore más adelante (traicionando así a las sabias enseñanzas de Carlos Boyero, para quien si una peli no te engancha en los primeros cinco minutos hay que dejarla), conseguí llegar al minuto 20. La tercera vez, creo que ya muy influenciado por la inminencia de la gala de los "Oscar", volví a la carga, esta vez llegué a los 50 minutos. ¡Ya está bien! Me dije a mí mismo. "Recuerda que tienes 73 años y que tu único tesoro es el tiempo". ¡No estás para perder el tiempo!
Esta mañana me he despertado con la "no noticia". Las previsiones se han cumplido. "Todo a la vez en todas partes" (ya el título de la peli te echa un poco para atrás porque te recuerda a las películas insoportables de Santiago Segura) se ha llevado siete "Oscar" (mejor película, mejor dirección, mejor guion, mejor actriz...), es decir, los premios más codiciados de la industria del cine. En un guiño a los que amamos el cine, se le ha concedido el "Oscar" al mejor actor protagonista a Brendan Fraser, por su impresionante papel en "La Ballena". No concedérselo no solo habría supuesto una injusticia, sino también la pérdida total de la poca credibilidad que mantiene la Academia de los "Oscar" en los últimos años.
Pero, si millones de ciudadanos/as en el mundo la han visto y ya llevan más de 106 millones de dólares recaudados (antes de los "Oscar"), a lo mejor los equivocados somos los que circulamos en dirección contraria por la autopista y no acabamos de ver el arte en algunas historias distópicas, aderezadas de metaversos y multiversos. No me cabe la menor duda de que entre la gente menor de 40 años la película está arrasando. Pero igualmente arrasan en España las insoportables e insustanciales películas de Santiago Segura, a quien la industria del cine español está muy agradecida porque está salvando la taquilla. Aunque, de momento, sus películas no están en ningún festival serio ni son candidatas a nada. Supongo que a él le da igual, mientras la recaudación esté asegurada.
Leo en un periódico digital: "Los 'Oscar' se sacuden la caspa y se rinden al multiverso". Quizás tenga razón quien encabeza su artículo bajo este titular. Quizás seamos muchos los casposos que todavía soñamos con otro cine. Con otro cine que es el mismo que nos ilusionó, nos enseñó a amar, nos dotó de herramientas para poner en valor el cine social, que nos hizo vibrar y en algunos momentos nos hizo soltar alguna lágrima furtiva.
Que "Los Fabelman", de Steven Spielberg (otro casposo), se haya ido de vacío de la 95.ª edición de los "Oscar" dice mucho de la deriva de la industria del cine estadounidense, que es la responsable, en última instancia, de los premios.
Mientras tanto, yo seguiré estos días acudiendo al Festival de Cine de Málaga buscando alguna peli que merezca la pena, en medio de tanto "glamour" impostado que se ha apoderado de este festival. Camines por donde camines, la ciudad está llena de alfombras rojas y los actos y ceremonias que nada tienen que ver con el cine se multiplican por doquier. En fin, que me estoy haciendo viejo... y casposo.
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