El cuento de la lechera, contado desde Bruselas
Había una vez un circo en Bruselas que nunca alegraba el corazón de los países miembros, que llenos de emoción se habían “tragado” todos sus bulos sobre la sostenibilidad, la super-resiliencia y el compartir con los demás; los miembros de la UE que trabajan en Bruselas no hacen igual que los ciudadanos de a pie, que nos hemos construido toda una vida con mucho trabajo. Sin embargo, cuando en la tercera semana de marzo del año 2023, se publica el plan que ha de entrar en vigor para 2030, las máscaras revelaron sus planes. He de añadir que no solo el Des-Gobierno central español sabe absolutamente todo lo que nos pasará, no por error, sino con pleno consentimiento, nocturnidad y alevosía. También los acólitos y des-gobernantes necesarios de todas las comunidades autónomas apoyan lo mismo, un globalismo descarnado que igualará a todos los ciudadanos europeos por abajo, nunca subiendo de nivel.
Empieza la pobreza para todos, sueldos exiguos, desposesión de lo trabajado toda una vida, obligación a pagar edificios en la remodelación que será obligatoria para “el cambio climático”, cogido con “comillas” porque no me dejan poner “pinzas”, porque así lo cojo yo. Nunca había visto tantos aviones, drones o lo que sea lanzando estelas, no en la mar, como en el poema de Antonio Machado,
“Caminante, no hay camino”,...
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.
... sino en el cielo de nuestras ciudades, pequeñas y grandes, da igual. Es domingo, día 19 de marzo del año en curso, día del padre, ahora llamado “día de la persona especial”, y desde mi octava planta puedo ver todas las estelas que se han ido dejando desde bien temprano esta mañana de descanso, en el cielo de mi ciudad. He de añadir un apunte más, hace un mes más o menos, hablé con una persona en Moncloa, que después de haberle dejado treinta o cuarenta mensajes, amablemente me devolvió la llamada, tras escuchar mis palabras en el contestador, y dijo que desde hace muchos, muchos años, al menos 12, miles de personas habían escrito a Moncloa para decirles lo que le dije yo ese día. Moncloa nunca jamás responde a esas cartas, incluso con acuse de recibo, mails o cualquier forma de conexión que se pueda pensar. El tiempo meteorológico en España se lleva manipulando en nuestro país, por BOE, desde antes de 1980, ¿por qué razón? Ni idea.
La semana pasada, sin aviso previo, se publica un documento con el título “Eficiencia energética de los edificios”, enmiendas aprobadas por el Parlamento Europeo el 14 de marzo de 2023 sobre la propuesta de directiva del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a la eficiencia energética de los de los edificios (COM(2021)0802-C9-0469/2021-2021/0426(COD)):
Los tecnócratas de la UE han perdido la cabeza. La Directiva para “imponer” la eficiencia energética de edificios que aprobaron el martes, día 14 de marzo, es, cuando menos, escandalosa. De 637 miembros, 343 votan a favor, 216 en contra y 078 se abstienen. Doy por hecho que la gran mayoría de los españoles ni nos hemos enterado ni nos han dicho nada ni convocado para un “Referéndum”, con letras grandes, y decidir si apoyamos o no apoyamos esta ley, impuesta, como siempre por estos Des-Gobiernos totalitarios formados por tecnócratas y sin preguntar ni a Dios ni al diablo. Recuerden que en Portugal tienes, creo recordar, 10 meses para acometer reformas a nivel privado en tu piso, casa, o el Gobierno te la arregla y la alquila, hablo de tu vivienda y de las otra-s vivienda-s, si las posees, que cada uno ha pagado con su trabajo y sus ahorros. Si un estado “toca” (=roba) la propiedad privada, esto se llama ser amigo de lo ajeno, esa es la definición de robar lo de otro ciudadano. Se puede hacer de muchas maneras, y que pueden parecer hasta legales y justas, por ejemplo a través de impuestos impagables y precios abusivos en los alimentos que consumimos para poder sobrevivir o en precios como el gas o la electricidad, a los que se añaden impuestos a bono eléctrico de otras personas e impuestos a las eléctricas que pagamos los ciudadanos normales, no los que viven en “Los Parnasos”, como Orestes, que pasó su tiempo escondido en el monte Parnaso, ni en lo alto de los “Palomares Políticos” de cualquier partido que no hace nada por sus conciudadanos, excepto freírlos a impuestos altos para que no puedan pagarlos.
Se me olvidaba comentar que aparte de aislar paredes fuera, se hará lo mismo por dentro, se cambiarán ventanas, paredes y techos, supongo que con resiliencia añadida, que es lo que “mola” últimamente. También tendrán que acondicionar su plaza de garaje con cargador para coche eléctrico y un lugar para dos bicicletas, eco-sostenibles y muy muy resilientes. Estas ilusiones de grandeza acabarán con la raza humana porque no se puede sostener nada con leyes que salen de las mangas de políticos de turno, corruptos por medio de un salario que les cae del cielo, incluso aunque no asistan ni siquiera a las sesiones de control, ¡así nos va a los de a pie!
Lo de otros es de los otros, así de simple. Dejen de marear la perdiz y empecemos a pedirles al Des-Gobierno europeo que nos dejen de tocar las teclas, que ya estamos más que hartos de sus agresiones a cada país de la Des-Unión europea, ¡basta ya de tanta injerencia de un Gobierno tecnócrata que se nos ha metido “de puntillas” en cada Gobierno unitario, individual y soberano de los que forman parte de esta Des-Unión Europea!
En este mundo del globalismo, de WhatsApp, Telegram, de TikTok, de YouTube y de Facebook, donde todos llevamos años siendo controlados, donde hay palabras prohibidas porque pueden herir las distintas sensibilidades, donde se aprueban muertes anunciadas de bebés en el vientre de sus propias madres, donde se niega el derecho a reproducirse a esas personas que deciden cambiar de sexo, incluso siendo menores de edad y sin el consentimiento de sus propios padres, donde se les niega un trabajo a personas con la excusa de que no hay nada para ellos desde hace décadas. ¡Habrá que crearlos, digo yo! Vuelva usted mañana, o mejor aún, no vuelva nunca más.
Nadie dice nada, nadie se opone, todos callan para no estar en el “ojo del huracán”, para que los demás no piensen que uno es una persona anticuada, de la época medieval o es así porque no encaja en la sociedad. Siempre habrá alguien que dirá lo que piensa, siempre habrá alguien que dará la cara, aunque se la rompan cada día.
Quiero terminar este escrito con un final de cuento, en español e inglés: “Se acabó este cuento, con pan y pimientos todos contentos” o “Fueron felices y comieron perdices”.
“That’s the story” o “They lived happily ever after”.
Y añado la canción de este “Día del Padre”, “A mi padre”, de José Luis Perales. Yo se la dedico al mío.
Me despido como cada semana, deseándoles paz y bien, por favor, pásenlo muy bien y pórtense bien, el Gran Hermano globalista y tecnócrata nos vigila cada día y cada noche de nuestras bien vividas existencias. Me encantaría poder decirles que esto no va a pasar, que no es verdad, pero cada ley europea, cada BOE español nos está contando lo que quieren de nosotros, y lo consiguen a través de mucho pan (=insectos) y mucho circo (=mentiras diarias) en cada medio (des-)informativo y masivo oficial. ¡Hala, con Dios!
Quiero terminar este escrito con un final de cuento, en español e inglés:
1. “Se acabó este cuento, con pan y pimientos todos contentos” o “Fueron felices y comieron perdices”.
2. “That’s the story” o “They lived happily ever after”.
P.D: Sigo odiando, cada día que pasa con más pasión, la palabra resiliencia, sus compuestos y sus derivados.
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