Arenales y mascotas
Pronto empezará la temporada de baños en el arenal gijonés de San Lorenzo. Eso quiere decir que hasta octubre las mascotas, los perros concretamente, no podrán bajar al arenal.
No estoy de acuerdo con esta normativa. No puede ser tan radical, yo le pondría matices. No todo es blanco o negro... También hay gris. Estoy de acuerdo en que se prohíba la presencia de razas de perros potencialmente peligrosos, y que se obligue a que los animales estén atados.
Con lo que no estoy de acuerdo es con que no se permita la presencia de perros de compañía, perros de raza pequeña o que, aun siendo grandes, no supongan ningún peligro para los bañistas. Este tipo de perros sí debería estar permitido.
Estando el perro atado no supone ningún peligro ni ninguna molestia para los usuarios de las playas. Si se dice que es porque molesta si ladran, a mí también me molesta que se ponga a mi lado un grupo de jóvenes con la música a todo volumen, dando voces, y sobre todo si se ponen a perrear... Mira por dónde. Perrear. Si no puede haber perros por qué se permite perrear, si no se permiten perros por qué se permite el reggaeton. También me molesta que se pongan a mi lado a jugar a las palas o a fútbol playa y me llenen de arena. ¿Qué molesta más, la música a todo gas o un ladrido? Yo lo tengo claro. ¡Y me aguanto!
Si hablamos de porque ensucian, la gente cívica recoge las deposiciones de sus mascotas tanto en la calle como en la playa. Más ensucian los marranos, no los animales, sino los de dos patas que dejan basura en la playa. Te puedes encontrar colillas, compresas, tampones, papel albal... Y un largo etcétera, hasta incluso jeringuillas. Eso sí debería estar multado y no que haya un perro con su familia en la playa... Porque no lo olvidemos. Los perros son uno más de la familia. Es todo cuestión de civismo, convivencia y respeto. Yo abogo por una normativa que permita la presencia de perros en la playa en la temporada de baños, eso sí, con matices. En este tema no es blanco o negro, yo me decanto por el gris.
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