Miniasalto al Kremlin en grado de tentativa
Empresario, exdelincuente, fundador de una fábrica de trolls, mercenario y ahora el rebelde que desafía al presidente ruso, Vladímir Putin. Se llama Yevgeny Prigozhin y el viernes pasado inició una sublevación contra el mando militar por el "caos" en el que, según él, se ha convertido la guerra y los "100.000 soldados rusos" que han muerto por culpa del Ministerio de Defensa.
Si el objetivo último del vitriólico y conflictivo comandante y sus "valedores" era reeditar con Putin el colapso del régimen zarista de 1917, parece haber fracasado estrepitosamente.
Ningún líder político, ningún líder militar de unidades, ningún oligarca se ha unido a la causa del jefe de catering convertido en condottiero de Vladimir.
Rusia parece estar firmemente detrás del presidente Putin y apoyar su objetivo declarado de poner fin a esta insurrección o rebelión armada, utilizando, exprofeso, todos los recursos necesarios.
Los medios audiovisuales de nuestro país, poco convincentes, partidistas y "occidentalistas", no lo ven de la misma manera y sentencian que Putin está sentenciado, pero no se esfuerzan en explicarnos cómo es que "la mitad" de un ejército de 25.000 mercenarios desafía a un ejército de medio millón de soldados en activo, con la finalidad de tomar por las bravas Moscú (200 kilómetros a descubierto), "cargarse" a Putin y producir un cambio de régimen en Rusia.
Menos aún, justificar que el personaje que frena el breve y espectacular golpe, que gana el pulso, "liquida" la Wagner (están en Ucrania, pero podían estar en Libia o Mali o el ex Congo francés), y minimiza a su líder rebelde, sin polonio 219 ni accidentes "casuales" (salvo que hayan convenido que Prigozhin, protegido en Bielorrusia, se caiga en las próximas dos o tres semanas, accidentalmente, desde un balcón del décimo piso), sea el mismo que salga perdiendo en esta ecuación.
Para más inri, sabemos que antes de que sucediera el hecho, la inteligencia de EE UU ya había informado al Congreso.
¿Están los servicios de seguridad de Ucrania, la CIA, los británicos y el MI6 tras el golpe? ¿Debemos creer que los servicios de inteligencia rusos no lo sabían?
Si así fuera, el contraargumento a esta posibilidad sería ¿quién en su sano juicio pacifista querría al violento y caótico Prigozhin al mando?
Eventualmente, el conflicto termina en un momento de teatro político público cuando el "villano" perdedor es avergonzado públicamente. Sea.
Saludos cordiales.
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