El individuo y la sociedad
Ya no me sorprendo por nada, pero no por eso dejo de tener engrasado el mecanismo de alarma, y siento la necesidad de advertir a los demás. Esta vez se trata de un artículo, “Contra el bullying”, que supone más responsable a la víctima que al agresor. Tiene que ver con la vuelta a la tortilla que se le da hoy a los problemas, lo que antes era una vergüenza ahora es un orgullo. Desde los siglos de los siglos, antes y después de Freud, de March y de la supuesta necesidad de la neurosocioeducación y la psicología social, -y cuidado con lo que viene: la inteligencia artificial- el ser humano ha nacido libre.
No es la víctima la que ha de ser obligada a ninguna reinserción. El que usa su libertad para acosar a los demás es el que requiere un tratamiento socioeducativo o directamente una expulsión del centro educativo, pero el individuo en singular con su carácter particular que no perjudica a nadie por no compartir un ambiente que no le es agradable fuera de clase, no solo debe de ser respetado sino protegido. El entrenamiento progresivo de las facultades perceptivas persigue que “no seamos pequeñuelos, aventados como por olas y llevados de aquí para allá por todo viento de enseñanza por medio de las tretas de los hombres, por medio de astucia en tramar el error” (Efesios 4:14).
No es la víctima el problema, sino el agresor. Yo tengo cuatro hijos, los tres varones pasaron por la Universidad sin que les influyera demasiado el ambiente, en casa podían fortalecer los principios y valores suficientes para proteger su integridad y libre albedrío, pero en el caso de mi hija, su integridad fue motivo de acoso de tal modo que con toda nuestra lucha y el cambio de clase, etc., no pudimos evitar que quedara afectada y decidió abandonar los estudios. Hoy tiene 51 años, y todos ellos han sido una fuente de amor y alegría para mí, para su madre y para todos los que la rodean; es una persona maravillosa, que desde luego no requiere ninguna reinserción social. Dejemos a la tortilla madurar su cocción, que el otro lado ya está más que cocido. Puede que en otra ocasión comente algo de los genios en particular y de las masas en general.
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