¿Hacia dónde evoluciona la humanidad?
La invasión rusa va desapareciendo poco a poco de la televisión para dar espacio a los programas de poca entidad, pero de mayor audiencia. Parece que en general se prefiere la distracción de bajo nivel con sus interminables horas de anuncios que aquella noticia que despierta nuestra sensibilidad humana. Eso me entristece, es como comprar con el tiempo de la vida, distracción efímera y a menudo sucia. Si quieres recuperar la posición humana que te corresponde para conmoverte por la desgracia humana, ahora en guerra, ahora en crimen, ahora en droga -hay más droga en circulación de la que pensamos, como el tabaco-, ahora en hambre, pobreza, terremotos, accidentes, o contaminación al límite, sufres un desgaste emocional que te invita a desentenderte.
He ahí la cuestión, ¿vivimos para sobrevivir un poco de tiempo, o vivimos para algo más? Si no hay algo más, la vida es un fracaso, ya sea evolutivo o creativo. Si hay algo más, no parece que lo evolutivo funcione, estamos evolucionando hacia atrás, hacia el animalismo, el que busca lo suyo sin pensar en los demás. Si lo que hay es lo que podemos ver, el maravilloso diseño del universo y del ser humano, es que fuimos hechos para vivir; en ese caso merece la pena investigar por qué morimos. Por pura lógica, el Creador no nos dejaría en un camino perdido sin vuelta atrás, sin vuelta a la vida.
Entre todos los posibles mensajes divinos destaca la Biblia, el único que no se basa en leyendas, sino en historia probada, profecía cumplida, y principios mantenedores de la vida que realmente lo es. Podemos buscar ahí las respuestas. Si le dimos atención a muchas horas de teoría evolucionista, ¿por qué no invertir alguna en investigar la Biblia?. “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo”. Un consejo: mejor empezar por el Nuevo Testamento (Gálatas 5:4).
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