Virgen de Covadonga, sálvanos y salva a España
Suele suceder, y más en España desde la divisiva y sectaria presidencia de Rodríguez Zapatero, que las intervenciones de los presbíteros en homilías, cartas pastorales o declaraciones públicas son no criticadas, sino verdaderamente atacadas y rápidamente calificadas de “cavernarias, filofascistas”, fuera del mundo real, y otros calificativos de moda. Ataques procedentes tanto de los dirigentes políticos como de los canales mediáticos por ellos subvencionados y que en absoluto constituyen la verdadera opinión de la sociedad.
Eso es lo que ha tenido lugar con la homilía pronunciado por nuestro Arzobispo D. Jesús el día 8 de setiembre en Covadonga, festividad de la Santina.
Los ataques -que no críticas, puesto que estas han de razonarse-, por supuesto, han partido tanto de los representantes del actual PSOE asturiano como de Sumar (restar). Por el contenido de las críticas (o, mejor dicho, por la falta del mismo) parece que quienes asistieron a la celebración de la liturgia en Covadonga oyeron, pero no escucharon la homilía de D. Jesús y los que juzgaron de “oídas” por supuesto que ni la han oído ni se han molestado en leerla.
Parece ser que lo que causó gran indignación a los referidos políticos de los trece párrafos de la homilía (publicada entera el domingo por LNE y colgada en la página web del Arzobispado) fueron la sutil referencia a la Leyenda del Beso en relación con las “las frivolidades teledirigidas durante días y días en noticias amañadas para distraer la atención, eclipsar las vergüenzas o manejar bajo cuerda pretensiones y apaños a cualquier precio y con la habitual mentira como arma política”, de una parte, y la cita de los “ecolojetas” de la Agenda 2030 cuya preocupación pasa por la subvención recibida y deja sin protección a la vida más débil, “la no nacida aún, o la que precipita su final con la ayuda matarife de una eutanasia letal sin la asistencia paliativa censurada, o la vida de quien sigue su camino con mil dificultades al perder el trabajo, al no estrenarlo todavía o al extraviar el sentido de las cosas hermosas como es el amor que no caduca, el perdón que no claudica o la paz que no trafica con inconfesables intereses y clandestinas divisas”.
Algún “indignado” ha llegado a decir que las afirmaciones de D. Jesús van en contra de la doctrina del Papa Francisco. ¿Habrán leído la Encíclica “Laudato si”, cuyo número 120 afirma expresamente: “Dado que todo está relacionado, tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto. No parece factible un camino educativo para acoger a los seres débiles que nos rodean, que a veces son molestos o inoportunos, si no se protege a un embrión humano, aunque su llegada sea causa de molestias y dificultades: ‘Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosa para la vida social’”.
Yo me pregunto: ¿No son ciertas esas afirmaciones? ¿ No tiene nuestro Arzobispo, en su calidad de sucesor de los apóstoles, en cumplimiento de su deber como tal, puesto que la Iglesia tiene no solo “el derecho de ser para el hombre maestra de la verdad; no solo de la verdad del dogma, sino también de la verdad moral que brota de la misma naturaleza humana y del Evangelio” (Compendio de la doctrina social de la Iglesia, n.º 70), el derecho y el deber de proclamar la Verdad del Evangelio (Juan, 8,32)?
¿Es que quieren negarle, además, sus derechos constitucionales de libertad de expresión -artículo 20 de la Constitución-; ejercicio de la libertad religiosa -artículo 16 de la Constitución- en cuanto España está constituido como Estado aconfesional, es decir, que valora positivamente el hecho religioso y por ello mantiene relaciones de cooperación con la Iglesia católica y otras confesiones?
Desde mi punto de vista, la respuesta a esas dos preguntas es el adverbio de afirmación: Sí. Los actuales dirigentes del PSOE mantienen una deriva populista totalmente alejada de la socialdemocracia clásica y peligrosamente cercana al socialismo del siglo XXI, que siempre han defendido sus partidos hermanos: antes Podemos y ahora Sumar. El resultado catastrófico de esas políticas en conocidas naciones sudamericanas y la extensión de la pobreza que se ha producido resulta para ellos, aparentemente, un dato sin mayor importancia.
Permítanme concluir apuntando que a D. Jesús solamente la faltó añadir la jaculatoria conocida y querida por los asturianos: Madre mía de Covadonga, sálvanos y salva a España.
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