A vueltas con el cambio climático
Hace décadas, todos íbamos a morir congelados porque una nueva Edad de Hielo era inminente. Tendrías que luchar contra los osos polares merodeadores y las manadas de lobos grises cada vez que salieras a enviar una carta o comprar una botella de leche.
Los océanos iban a ahogar la ciudad de Nueva York y tragarse el Mediterráneo, o el ozono estaba siendo destruido por la laca para el pelo.
El desierto del Sahara iba a extenderse tan al norte como Islandia y todos estaríamos cultivando dátiles y cocos en nuestros jardines a la puerta de casa.
Pero nada de eso sucedió y ahora parece que, calor aparte, han cubierto sus apuestas con "cambio climático".
Claro que los días "más calurosos de la historia" de este año son mediciones de "temperatura de la superficie terrestre", mientras que los registros anteriores fueron temperaturas del aire".
Camine descalzo en la playa en un día de 40 grados y comprobará que la temperatura del aire y la temperatura de la superficie terrestre son dramáticamente diferentes.
Un estudio en "The Lancet" de 2021 con 68 autores sobre 43 países concluye que las muertes asociadas a temperaturas no óptimas son el 9,43% de todas las muertes, el 8,52% debidas al frío y el 0,91% al calor.
El estudio deja claro que el frío mata diez veces más que el calor. La conclusión lógica es que el calentamiento global salva vidas.
Un grupo de tarugos lunáticos "verdes" afirma que en el Reino Unido habrá otras 2.500 muertes al año, a causa del calor para 2050. Gemma Nierga diría que eso es "hablar por hablar" porque, obviamente, no tienen en cuenta que en el Reino Unido mueren 60.000 personas al año de frío.
Evidente que si la temperatura subiera solo un poco más, esa cifra podría reducirse a la mitad. Por lo tanto, una temperatura más alta, si se produjera, podría matar a 2.500 personas al año, pero ahorraría 30.000 al año.
Otro lumbreras metemiedos asegura que "si el aire acondicionado dejara de funcionar, sería "la muerte instantánea para millones", lo que nos lleva a concluir que esta es la razón por la que, históricamente hablando, nadie vivió en Grecia, España o Italia, nadie, hasta hace 70 años, cuando afortunadamente se inventaron las unidades de aire acondicionado.
El Dr. Clauser, ganador del Nobel de Física, ha puesto en entredicho recientemente las creencias arraigadas en la comunidad ecologista: "La pseudociencia climática de la ONU es fuente de desinformación. Puedo decir con confianza que no hay una crisis climática real, y que el cambio climático no causa eventos climáticos extremos".
Para un profano como el que escribe, la ciencia detrás del cambio climático es débil e incierta y tantas tonterías seguidas conducen a un ciclo de retroalimentación positiva, en el que mucha gente se desmotiva y termina despertando.
El "cambio" climático que estamos viviendo desde hace unos años no tiene nada, pero nada, que ver con el CO2. De hecho, el mundo necesita más CO2 para sustentar la vida, ya que es alimento para los árboles que convierten el CO2 en oxígeno, el sustento de toda la vida en la Tierra. El carbono es el elemento de la vida y sin CO2 no podemos tener oxígeno (lo aprendimos en primero de la ESO).
Hoy salí a la calle, había 90 grados y no morí. Me pregunto qué está mal en mi organismo. Llamé al médico y me dijo que mezclara coco con lima y le llamara por la mañana. Veremos qué pasa entonces.
Saludos cordiales.
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