Rosas rojas
Siempre le gustaron las rosas rojas.
Cuando tenía 6 años le regalaron un vestido bordado con rosas pitiminí .
Al cumplir los 18 entró en una floristería como empleada.Trabajó entre gladiolos, alhelíes, verbenas y rosas.
Su pareja le regalaba rosas rojas.
Un día, ya con 50 años, fue a la tienda a comprar leche y pan y solo volvió con rosas.
Se le olvidaban las cosas. Su memoria estaba confusa y distraída.
Quedó postrada en una silla de ruedas.
Su pareja construyó un jardín. Plantó las rosas más hermosas. Le cortaba una rosa cada día y se la ponía en sus manos para que inhalara su aroma.
Ella siempre le preguntaba: ¿quién eres tú?, ¿quién eres tú?, que no lo sé. ¿Tú quién eres?
Me acaricias la cara y me coges la mano. ¿Cómo te llamas?
Una primavera se durmió para siempre con una rosa entre las manos.
Todas las primaveras las rosas rojas seguían expandiendo su aroma por el jardín.
El 21 de septiembre, Día del Alzhéimer, quisiera tener un recuerdo para todas esas personas que tienen en of el interruptor de la memoria y sobre todo para sus cuidadores.
También para un amigo de infancia ya fallecido cuyos padres inspiraron este relato.
Fernando Vijande Fernández
Castropol
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