No me puedo callar
Ante una de las mayores estupideces que ha cometido la humanidad en toda su historia, no me puedo callar, y me refiero a lo absurdo que resulta que en una Cámara en la que todas las personas hablan y entienden perfectamente el castellano, tengan que traducir al castellano lo que algunos quieran hablar en otros idiomas, y esto además se pague con el dinero de los contribuyentes, que trabajan la mitad del año para impuestos, mientras las colas del hambre aumentan y los bancos de alimentos cada vez están más vacíos. Mi perplejidad es absoluta. ¿Es que solo llegan al poder los que tienen más ego y ambición que intelecto? (me temo que sí). ¿No hay nadie con un mínimo sentido común?, ¿ninguno de nuestros políticos siente un ápice de empatía con el resto de los mortales del país?, ¡qué poco les importamos!, y, desgraciadamente, ¡qué poco podemos hacer!
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