Fueron los EE UU
Cuando el 26 de septiembre del año pasado “alguien” voló los gasoductos rusos del Báltico que abastecían de gas a Alemania y los medios occidentales se apresuraron a echar la culpa a Rusia, dijimos entonces que era una acusación ridícula. ¿Por qué los rusos se iban a volar sus propios gasoductos cuando tenían las llaves de paso? Algunos países, como Dinamarca y Suecia, dijeron entonces que habían iniciado una investigación sobre lo sucedido, para dejar claro quiénes eran los responsables, pero los resultados de aquellas “investigaciones” nunca vieron la luz ni se han dado a conocer a la opinión pública. Como culpabilizar a Rusia no tenía mucha consistencia, entonces los inventores de patrañas buscaron un relato alternativo: Recordará usted que nos contaron que en realidad habían sido los ucranianos, en un periplo por varios puertos europeos en un velero para acabar volando los gasoductos rusos. Obviamente, era también de traca, porque la infraestructura militar necesaria para esa operación no era ninguna tontería de aficionados. Pero, al mismo tiempo, el prestigioso periodista estadounidense y premio Pulitzer Seymour Hersh, con muy buenos contactos en la administración y en las FF AA de su país, había iniciado una seria investigación al respecto. Hersh ya había dicho hace tiempo que los verdaderos responsables fueron los EE UU, pero ahora, en su última publicación, nos ha dado todos los detalles: La orden fue dada directamente por el presidente Biden y la CIA sería la encargada de mantener el secreto a toda costa, algo que, evidentemente, no ha conseguido. Seymour Hersh también nos ha contado cómo tanto Suecia como Dinamarca (los de la “investigación”) estaban informadas de la operación militar y cómo esta se llevó a cabo por soldados de EE UU y de Noruega, precisamente los dos países que más favorecidos han salido de que el gas ruso no llegue a Alemania para venderle su propio gas hasta al triple de precio. ¿Alguien se imagina lo que hubiera sucedido si, en una operación militar, Rusia hubiera volado instalaciones petrolíferas de los EE UU en el Golfo de México?
Cuando escribo estas líneas, en el Congreso de los Diputados de España se ha desarrollado el debate sobre la investidura muy probablemente fallida de Feijóo, el líder del PP que ganó las elecciones pero que no conseguirá una mayoría suficiente de escaños para gobernar. Se ha hablado de muchas cosas triviales y se ha hablado de la amnistía a los golpistas catalanes, aunque para el PSOE, que es el que va a concedérsela, ha sido una palabra maldita que ni siquiera su portavoz, sucedáneo de Sánchez, ha mentado. No se ha hablado de la guerra en Ucrania, solo Feijóo ha hecho alguna alusión a Putin, para criticarlo, algo increíble, no se habla de una guerra en Europa con cientos de miles de muertos. Algún día habrá que hacer un estudio para averiguar cómo en España, un país que ha tenido una guerra contra USA, hay un consenso entre todas las fuerzas políticas para rendir pleitesía a los EE UU, nacionalistas e independentistas incluidos. A mí eso me pareció a una pandilla dándose empujones irresponsablemente al borde mismo del precipicio y obviando quién les puede empujar allí, porque Seymour Hersh también nos ha relatado que la operación de voladura de los Nord Stream estaba planificada desde bastante antes de la intervención rusa en Ucrania.
Ya sabemos que EE UU, directamente, ha atacado instalaciones rusas, ya sabemos que EE UU y Reino Unido han proporcionados los datos satelitales y de inteligencia para atacar Sebastopol, ya sabemos que el MI6 británico preparó el montaje de la “matanza de Bucha”, cuya indignación tan bien escenificó Ursula von der Layen, para echar la culpa a Rusia. También sabemos que EE UU ha estado detrás de la intervención de Azerbaiyán en Nagorno-Karabaj, para abrir otro frente contra Rusia sin que, por supuesto, ninguna televisión haya puesto el cartelito de “No a la invasión” con la banderita de Armenia.
Mienten como bellacos, mientras critican a Putin, pero, tenemos mucha suerte de que el presidente de Rusia sea D. Vladimir, porque si fuera otro tipo con menos sangre fría y menos responsabilidad, con 5.000 cabezas nucleares y sofisticados vectores para portarlas, ya nos habríamos ido todos al cuerno.
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