¿Podemos construir nuestro futuro?
Pese a que solo tengo casi 26 años, hace tiempo que perdí la fe en la política. De hecho, confieso que en las últimas elecciones nacionales no supe a quién votar, y aunque finalmente hubiera ejercido mi derecho recordando todos los esfuerzos que mis mayores hicieron en otros tiempos, no lo hice demasiado convencida. La mayoría de las palabras de nuestros candidatos a representantes eran, para mí, desalentadoras (a sabiendas de que no iban a cumplir lo que prometían, como tantas otras veces).
Por desgracia, estoy plenamente convencida que el Gobierno que quiere un buen futuro para su pueblo es una auténtica utopía: al final, independientemente de las tendencias de cada uno, todos los partidos hacen lo que les viene en gana sin contar con el pueblo. Así, veo que los precios de la gasolina, de la luz y de la vivienda suben como la espuma, mientras que el sueldo de mis trabajos momentáneos me permite vivir justa para llegar a final de mes. Al mismo tiempo, mientras aspiro a un futuro mejor, tardan mucho en llegar (o no llegan) las oportunidades que necesito para poder prosperar; y es que de lo que no son conscientes nuestros políticos es de que la situación de personas como yo es, habitualmente, de esta forma: lamentablemente, conozco poquísimos casos que hayan encontrado trabajo estable y fijo a mi edad.
Me gustaría pintar un retrato más bonito, pero creo que la realidad en este momento es como la estoy describiendo; y hay veces que, por más que ponga todo mi empeño y ganas, estas se van consumiendo: trabajo A, fin del contrato; trabajo B, fin del contrato; trabajo C, fin del contrato... Estar a contratos que no te garantizan una estabilidad a largo plazo, así como la falta de oportunidades, es desalentador hasta para la persona que tiene más entusiasmo y mejor actitud para afrontar la vida.
Dicen que quieren que construyamos sueños y que estudiar abre muchas puertas al mercado laboral, pero ¿son las condiciones apropiadas para que nuestros esfuerzos se vean recompensados y para que nuestros objetivos se cumplan? En mi opinión, los que hemos estado estudiando firmemente durante años nos merecemos un futuro digno y estable, y no nos están ayudando en absoluto: ni a mí ni a gente de otras generaciones que pelea desesperadamente por conseguir un empleo que le ayude a salir adelante y que no tenga que vivir para trabajar, sino trabajar para vivir.
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