Granada: adiós a la Europa de acogida
El 1 de julio, España asumió el semestre de la Presidencia rotatoria de los 27, sumida en un largo y tedioso proceso electoral que no sabemos si Pedro Sánchez conseguirá mantenerse en la Moncloa o si se repetirán elecciones legislativas, antes de finalizar el semestre europeo. Se decía que el semestre de la Presidencia de la UE sería un gran escaparate para el Gobierno español, pero lo cierto es que está pasando sin pena ni gloria... Quizás más pena que gloria.
La cumbre "estrella" del semestre se guardaba para Granada, ya que en ella los 27 abordarían los dos temas más trascendentales que definirían el marco del futuro de la UE: su ampliación y la política migratoria. La primera, como reto geoestratégico, y la segunda, como necesaria y urgente respuesta al drama migratorio. 28.000 cadáveres en la fosa común que es el Mediterráneo en diez años, en el mar donde nació la cultura y la democracia de Europa y del mundo, dan cuenta del horror, mientras los líderes europeos se llenan la boca de "valores europeos"
1. Ampliación. ¿Para qué? Desde sus inicios fundacionales, 1957, como CEE con tan solo seis miembros: Francia, Alemania, Países Bajos, Bélgica, Italia y Luxemburgo, hasta su refundación definitiva en 1993 (Mastricht) como UE, ha mantenido su misma estructura, mismas normas y mismos problemas, sin embargo, se han realizado seis ampliaciones y una salida (Gran Bretaña). Las ampliaciones anteriores a las de 2004, ampliaciones de países de la Europa occidental, no supusieron problema alguno porque eran países que participaban de valores culturales y políticos similares (Gran Bretaña, Irlanda, Dinamarca, Grecia, España, Portugal, Austria, Finlandia, Suecia). Sin embargo, desde que se realizó la ampliación de 2004, la UE está paralizada. En su momento manifesté mi opinión contraria a dicha ampliación por dos razones: primero porque antes había que haber procedido a la restructuración interna de la UE, y segundo, porque los nuevos países no estaban preparados para participar y compartir los valores europeos. Demasiados años (dos generaciones) sin libertades, sin democracia, dependientes del Estado para todo; sin estructuras ni políticas ni jurídicas que les asimilaran al resto de Europa.
Polonia y Hungría han sido perceptores netos de los fondos europeos. Su nivel de vida ha aumentado espectacularmente, pero los valores europeos (justicia independiente, prensa libre, respeto a las minorías, aborto, LGTBI...) se los pasan por el arco del triunfo. Bloquean todas las iniciativas que suponen ampliación de derechos. Todo ello ha sido posible porque permanece en el seno de la UE la estúpida norma de acuerdos por unanimidad. La UE no evaluó, en su día, el grado de cumplimiento de los países candidatos antes de su entrada. Así es imposible avanzar. Lo mismo ocurre ahora con los nuevos candidatos, con el añadido de que mantienen disputas y conflictos vecinales históricos, corrupción en todas las esferas del poder, clientelismo para solapar "elecciones amañadas"... Joe Biden (antes del espectáculo del Congreso de los EE UU) ya advirtió a Ucrania que su ayuda estaba condicionada a la lucha contra la corrupción y a la mejora de la democracia, mientras en la UE parece que esto es lo menos importante y buscan la manera de acelerar la entrada de un país cuyos estándares democráticos son peores que los de Polonia y Hungría cuando eran candidatos.
2. Política migratoria. La UE no solo se juega su futuro en este terreno sino también su pasado, como tierra de acogida. Nunca ha existido voluntad política por negociar una normativa común migratoria. Los estados miembros se han negado a transferir sus competencias en inmigración a Bruselas, cuando ello fue posible (antes de 2004). Hoy es una quimera por la cada vez mayor presencia de la extrema derecha, que presiona a la derecha y condiciona a la socialdemocracia ante el temor de perder influencia en el electorado. Electorado que ya no "compra" el discurso de la solidaridad, de la interculturalidad... Ni, por supuesto, recuerda las razones de por qué se fundó la UE (antes CEE) como un escudo protector contra los horrores del nazismo y fascismos. No es un problema de educación/información. Los países nórdicos son los campeones del mundo en educación de calidad y defensores como nadie de su envidiable Estado de bienestar; sin embargo, la presencia de la extrema derecha hoy lo condiciona todo.
Existe un componente racista en la falta de acuerdo para regular los flujos migratorios. ¿Por qué en el caso de Ucrania no hubo ningún problema para el reparto solidario de los que huían del horror de la guerra? Porque son blancos y rubios y los que mueren o son rescatados en el Mediterráneo son negros miserables.
Los 27 han debatido en Granada un principio de acuerdo miserable que entierra para siempre a la Europa solidaria, a la Europa del refugio y acogida (gana Meloni). Documento en el que se endurece el control de fronteras y no se habla para nada de redistribución de refugiados e inmigrantes. Aun así, Polonia y Hungría han votado en contra porque quieren mayor dureza (Austria, Eslovaquia y Chequia se han abstenido).
La izquierda europea está que trina. "Siempre hemos propuesto un sistema de reubicación obligatorio"... "El nuevo acuerdo vulnera los derechos humanos y convierte las fronteras europeas en fronteras custodiadas y militarizadas" (Ernest Urtasun, eurodiputado). El destino (¿?) ha querido que el debate de dicho documento se hiciera mientras 1.700 inmigrantes llegaban, en sus cayucos, moribundos a la isla del Hierro (Canarias).
En el programa cultural de la cumbre, España ofreció lo mejor de su Historia a los 45 jefes de Estado y de Gobierno. Una visita a la Alhambra, símbolo permanente de la presencia de ocho siglos de la cultura, de la convivencia y de la política con el mundo árabe. Quizás habría sido mejor realizar la visita antes de la reunión en la que se parió el abominable documento (sin acuerdo final) en el que se proclama el fin de Europa como tierra de acogida. Quizás el embrujo de la Alhambra habría ablandado el corazón y las seseras de sus señorías... me temo que tampoco.
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