La semana laboral de cuatro días
Vuelve otra vez a la palestra política la instauración oficial de la semana de laboral de cuatro días, activada evidentemente por la ministra chachi del paro en funciones de este desgobierno más desorientado que nunca al que solo le ocupa y preocupa amnistiar, perdonar e indultar a delincuentes, no por la gobernabilidad de España, como dicen, sino porque siga siendo presidente ese hombre sin ningún tipo de escrúpulos con tal de permanecer en el poder.
¿Por qué no la semana laboral de tres días, de dos, de uno o de ninguno? ¡Que manden los sueldos a casa y ya está! Bueno, alguien tendría que trabajar para que desempeñase ese cometido. Se sobreentiende que, esto lo hacen muy bien los que manejan el dinero de los demás, los salarios deben mantenerse.
Para esa insigne tarea el Gobierno anterior, ahora en funciones, destinó diez millones de euros reflejados en los Presupuestos de este año. Se destinarán a subvenciones, que de eso los progresistas saben mucho -subvenciono a todo quisqui para que todo quisqui dependa de mí-, a las empresas colaboradoras de un presunto programa. Serían 150.000 de subvención por empresa, entre 60 y 70 pymes (pequeñas y medianas empresas), con la condición de aplicar la jornada laboral de cuatro días durante dos años.
No soy economista, pero unos sencillos números sí puedo hacer. Si reducimos la productividad un 20% habría que reducir los emolumentos a percibir el mismo porcentaje. Si subvencionan a "ciertas y escogidas" empresas ese 20% partiendo del salario mínimo interprofesional (1.080 mes), equivaldría a 216 por trabajador y mes, 2.592 año y 5.184 en el periodo señalado de dos años. Eso quiere decir que con dicha subvención las empresas adjudicatarias podrán aplicar la semana laboral de cuatro días a 29 personas que cobren el salario mínimo. Un total de 1.929 trabajadores de toda España (inferior al 0,01% de la población activa) se podrían acoger a la semana laboral de cuatro días sin causar perjuicio a sus empresas y, repito, que cobren el salario mínimo, durante dos años.
¿Para qué sirve esto aparte de gastar inútilmente diez millones de euros? Para pagar la deuda que Sánchez contrajo con Más País y nada más. Ya lo dijo un ministro socialista: "Los experimentos, con gaseosa". Claro que entonces a lo mejor no era progresista.
Soy de la idea de que un trabajador debe ganar en consecuencia con lo que produce él, no los demás. Me paran el otro día para facilitarme un panfleto sobre "blindar las pensiones" y les contesté: ¿por qué no blindamos antes el trabajo? Las pensiones sobrevendrán por sí mismas.
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