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¿Hubo alguna vez un mundo normal?

20 de Octubre del 2023 - Charo Vázquez (Oviedo)

Me he hecho más de cincuenta veces esta pregunta en los últimos meses. Ya casi lo empiezo a dudar, pero sobre todo en los últimos tiempos, parece que hemos vivido en un decorado, como le pasaba a Jim Carrey en el personaje Truman Burbank, que él encarnaba en "El show de Truman".

Truman Burbank lleva una vida ordenada, trabajo, casa y familia. Él no sabe que su vida está siendo emitida desde un canal de televisión, cada día, los siete días de la semana. Aparentemente su existencia es feliz. Sin embargo, un día se da cuenta de que toda su vida ha sido, y sigue siendo, una pantomima de principio a fin, y eso le rompe el corazón. Se rebela y no presta atención a nadie.

En una de las escenas de la película, él mismo habla con el espejo de su propio baño. Además se inventa una especie de historia y dibuja en el espejo un traje de astronauta. Los que están detrás de las cámaras empiezan a creer que esto se lo está narrando a la audiencia y sospechan que él ya sabe dónde está. Sin embargo, él nada conoce y la farsa continúa un tiempo más.

La película se estrenó en 1998, y esa escena creó una gran polémica sobre la reflexión de ¿a quién le puede interesar ver la vida de otra persona desde la televisión? El novelista de ciencia-ficción posapocalíptica J. G. Ballard predijo en los años 60 que nuestra civilización acabaría haciendo fotos de cosas tan mundanas como un plato de lentejas o de un flan de huevo y en situaciones y lugares que son tan privados como los aseos o los dormitorios de nuestros propios hogares. Es justamente la locura de lo que acontece en la actualidad, léase "las stories de Instagram" o "los cortos de Tik Tok".

Truman Burbank fue el elegido para el papel porque a su madre se le adelantó el parto. Fue "el primer bebé adoptado por una corporación", nació justo a tiempo para la fecha que la cadena había establecido para el estreno del programa. Nacer a tiempo fue lo que hizo que fuera el seleccionado, sin ningún otro mérito por su parte. ¡Nacer lo elevó al estrellato! Como decía Erik Vidal: "Tener una cámara apuntándote te vuelve relevante". De todas maneras, lo único veraz y real en esta película es Truman, que es el único ajeno a los "tejemanejes" de este show. Se comporta de manera normal, se enfada y desenfada como un ser humano al uso.

La vida, hoy en día, sobre todo en la gente joven, se ha visto reducida a compartirla con el mundo, lleno de seres humanos a los que los otros habitantes del planeta le importan menos que nada. Se tragan todo el alpiste que les sirven como entretenimiento, no contrastan nada, ni noticias, ni libros, ni hechos pasados. Dos minutos más tarde, se nos va de la mente todo lo visto o leído, como si nada hubiera acontecido. De eso se trata, de borrar de la memoria todo lo importante e ir olvidando poco a poco lo que nos solía elevar al status de "humanos pensantes", menos cada día, que acabarán en los museo de "antigüedades inexistentes".

Por supuesto que, si no meditamos los acontecimientos del presente, malamente seremos capaces de compararlos con los del pasado, así es muy fácil manipular las cabezas de aquellos que se creen todo con lo que la tele les bombardea a diario.

La vida es algo real, al menos para Truman, no para los que le rodean, todos en el ajo del engaño. Su vida es la que le ocurriría en Disneylandia o cualquier otro parque temático. Hoy en día sería la misma existencia que muchas personas llevan en "lugares comunes" como Instagram o Tik Tok. Bravo por Truman, la única persona real que, cuando ve su individualidad e independencia atacadas, corta por lo sano y se larga a un ecosistema que lo tenga en cuenta como individuo que elige lo que le da la real gana. Eso es la libertad, decidir por uno mismo lo que uno quiere, sin interferencias de por medio.

Es una película cómica, impregnada de dramatismo, a veces un thriller de acción. Película apta para todos los públicos. Los jóvenes deberían verla quizás no sucumbirían tan fácilmente a las redes sociales.

Durante siglos, la sociedad midió sus actos, su moral y sus valores en torno a la religión. Porque si uno actúa según la palabra de Dios lo hará creyendo que Dios le está mirando, pero si uno actúa según la palabra de las redes sociales lo hará sabiendo que alguien le está mirando.

Me despido como hago siempre. Les deseo paz y bien, pásenlo bien y pórtense bien. Les dejo con esta maravilla, "The Offspring" - "Self Esteem". Hay que empezar a quererse un poco más cada día. ¡Hala, con Dios!

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