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Estabilidad constitucional y exigencia

3 de Noviembre del 2023 - Carlos Muñiz Cueto (Gijón)

Con motivo de la jura de la Constitución por nuestra Princesa Leonor, dejé vagar mi mente hilvanando pensamientos, y peco de atrevimiento al transcribirlos. El primero: la estabilidad no significa estatismo (piensen en el giroscopio). Hasta el vuelo de los estorninos tiene una ley de estabilidad: cada estornino debe guardar la equidistancia con los que lo rodean y, guardando dicha equidistancia, puede hacer cambios en su vuelo. De igual forma veo la estabilidad constitucional: se podrán acordar pequeños cambios quirúrgicos dentro de ella, pero nunca en la esencia estable de ella: monarquía parlamentaria, democracia participativa, y unidad territorial e igualdad y equidad para todas las personas.

La soberanía descansa de forma estable en el pueblo; el gobierno, siendo inestable, puede ser negado por el pueblo. Sin embargo, la fuente del Derecho y de la Ley está en la Constitución; y, en ella, no se puede cambiar su esencia siguiendo las momentáneas modas educativas de una generación (por otra parte necesarias para dar creatividad y estabilidad a la nación). El pueblo es el soberano, pero será la institución de la monarquía la que simbolizará esa permanencia de la soberanía en el pueblo. Tanto el monarca como su heredero o su regente deberán jurar la Constitución ante las Cortes Generales. Luego, siendo el monarca el símbolo de la soberanía del pueblo, todos los representantes o cargos de los tres poderes jurarán sus cargos ante él. Se suele argumentar que el monarca no es elegido, y es cierto, pero eso precisamente da estabilidad en el tiempo y evita modas caprichosas y conflictivas. Además, permite educar al heredero/a dando una estabilidad que siempre será perfeccionable. Por otra parte, el o la monarca, antes de ser nombrado rey o reina, debe tener proclamada su aprobación por las Cortes Generales. Llegados a este punto, podríamos preguntarnos: ¿ante qué debe doblegarse la Constitución dándole al sistema y a ella misma estabilidad en el tiempo? Creo que la respuesta es: ante la moral y la ética. Por eso, aunque un cargo no le falle a la Constitución, si escandaliza al Derecho y ha fallado a la moral y a la ética, debe dimitir; y, si es el monarca, abdicar.

Huir en el maletero de un coche, no me parece ético; mentir diciendo una cosa y hacer otra ante la soberanía del pueblo, no me parece moral; escandalizar al Derecho tanto por falta de ética como de moral... Exige dimisión. Ni siquiera la soberanía del pueblo mostrada como moda actual en las elecciones para elegir al legislativo que la represente (dando creatividad y estabilidad a la nación) puede estar por encima de la ética y la moral representadas por una Constitución.

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