Por lo visto la democracia era esto
En época franquista te explicaban en qué consistía la democracia y te maravillaba el poder del voto, el control de las instituciones por la propia sociedad evitando autócratas que actuasen en interés propio y no para el bien común, el valor del mérito para ascender profesionalmente, el desalojo de los corruptos por el propio sistema, y los mecanismos de seguimiento y regulación de cualquier extravío individual o grupal que alterase el buen funcionamiento de la cosa. Ahora vemos que dentro del Tribunal Supremo y el Constitucional conviven facciones diferentes que votan en función de la ideología de lo que se juzga y sobre todo de quien lo propone (en esto debe consistir la separación de poderes). Y hemos visto que aquellos que hablaban maravillas del sistema son los mismos que se aprovecharon de él para medrar y vivir como los ángeles, y ahora permanecen callados a pesar de que esta realidad no se parece en nada a lo que anunciaban. Habrán cambiado de opinión, que es perfectamente lícito y te da un aire progresista, de suficiencia. Eso, de suficiencia. Y lo que vemos es que la democracia otorga tanto poder a un individuo que él solito tiene la opción de desmontarla y convertirla en autocracia. Pero nuestro demócrata de casa alerta sobre el riesgo de las manifestaciones de cuatro gatos en Madrid porque puede desembocar en fascismo. Solo le faltó decir “caramba”.
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