Al César lo que es del César
Un extracto de la carta de la clarividente madre de Mayte Pagazaurtundua (2005) al entonces secretario general del PSE, Patxi López, avergüenza y abochorna a los que impunemente retuercen la ley en su propio beneficio: “La defensa de la vida, de la libertad y de la dignidad es más importante que el poder o que el interés del Partido Socialista. Ya no me quedan dudas de que cerrarás más veces los ojos y dirás y harás muchas más cosas que me helarán la sangre, llamando a las cosas por los nombres que no son. A tus pasos los llamarán valientes. ¡Qué solos se han quedado nuestros muertos!”.
Aznar, en el año 2003, respondía al desafío del entonces lehendakari, Juan José Ibarretxe, incluyendo el delito de prisión para la “convocatoria ilegal de elecciones o de consultas populares por vía de referéndum” (3-5 años de prisión).
Zapatero, en el año 2005, por inexplicables intereses, respondía a Aznar promoviendo su derogación y presentándola en el Congreso.
Sánchez, en el año 2019, respondía a Zapatero prometiendo (e incumpliendo) modificar el Código Penal para impedir la celebración de referéndums ilegales.
Sánchez, año 2023, en la épica por conseguir siete votos y seguir en Moncloa e ir a la tienda en Falcon cuatro años más, se responde a sí mismo con una nueva ley de amnistía que garantiza la impunidad perpetua de los independentistas, para que el golpe de 2017 no tenga efectos penales.
Y lo más grave, también lo hace para que hipotéticos futuros golpes de Estado que pudieran producirse, no se puedan perseguir judicialmente y los secesionistas violen a su antojo nuestra democracia una y otra vez, sin consecuencias penales, hasta que consigan la ansiada independencia.
Un “explicable” y “entendible” lapsus linguae de Félix Bolaños no deja lugar a dudas sobre la constitucionalidad de esta ley de amnistía: “Esta es una ley que presenta el grupo socialista, absolutamente convencido de que es impecable desde el punto de vista ‘inconstitucional’”. ¡Un hurra por Bolaños!
El epílogo lo pone Juan Luis Cebrián (El País): “Pedro Sánchez no debe preocuparse más por su lugar en la Historia: con toda probabilidad acabará metido entre la chatarra. Si le quedara alguna perspicacia en la búsqueda de su dignidad política aprendería de los bosquimanos o de su colega portugués y dimitiría para dar paso a nuevas elecciones”.
Nada que comentar. “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
Saludos cordiales.
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