Mal día para la democracia: la amnistía como coartada
Terminada la sesión de investidura en las Cortes Generales, en la sede de la voluntad popular y proclamado como presidente de Gobierno Pedro Sánchez Pérez Castejón por mayoría absoluta con los votos de su partido (PSOE), Sumar, PNV, Bildu, BNG, ERC, JUNTS y CC, llega la hora de los aspectos formales, la hora de la liturgia, que es el envoltorio de las democracias, sin el cual la misma queda huérfana. En los 46 años de democracia, con 17 investiduras, la tradición, la liturgia, la decencia política, obliga a que el primero en felicitar al nuevo presidente sea el líder de la oposición... ¿esta vez no fue así?
Mi mujer y yo estábamos siguiendo la XVII Sesión de investidura en la televisión y al ver que Feijóo se acercaba al presidente del Gobierno con la mano extendida, le comenté a mi mujer: “Ves, a pesar de la dureza del debate, se cumple con la decencia y Feijóo felicita a Sánchez”... Todo mi gozo en un pozo. Al salir del hemiciclo, una periodista pregunta a Feijóo sobre la “felicitación”. “Le he dicho que esto es una equivocación. Tú serás responsable de lo que acabas de hacer”. Mal día para la democracia.
“Mal día para democracia” han repetido hasta la saciedad PP/Vox, después de tachar al candidato a la investidura de traidor, dictador, vende patrias, liquidador de la democracia, humillador de la patria... y por supuesto “hijo de puta” (Díaz Ayuso, desde la tribuna de invitados) ¿Razones? El raca raca tan casino como inocuo que vienen repitiendo desde el resultado electoral del pasado 23J y su impotencia por no poder articular una mayoría para gobernar mientras sigan atados a la extrema derecha. Nadie los quiere. Ningún otro partido del arco parlamentario quiere saber nada del “tiket” electoral PP/Vox. Ni hoy ni en el futuro... y no hay manera de que lo entiendan. El proyecto de ley de amnistía a los responsables del “procés” finalmente quedará como la tapadera que PP/Vox y sus terminales mediáticos han utilizado para impedir lo que realmente no soportan, un gobierno de izquierdas progresista que continúe por la senda de implementar políticas sociales para la mayoría de la sociedad.
Tenían razón PP/Vox, desde que el 23J la sociedad española en su conjunto dijeron alto y claro que no querían un Gobierno de extrema derecha y que la plurinacionalidad (palabra que produce alergia en PP/Vox) ha llegado para quedarse, de facto, habíamos entrado en una nueva transición. “Mal día para la democracia”, tal como la entienden PP/Vox, aferrados a las “tablas de la ley” (la Transición de los setenta).
Incapaces de entender que la Transición de los 70 se hizo como se hizo, para salir de la dictadura, pero que la España del siglo XXI nada tiene que ver con aquella; que el Título VIII fue un acuerdo difícil, para salir del paso y que la creación de las CC AA se ha visto con el tiempo que fue un “constructo artificial” para silenciar la plurinacionalidad de esto que llamamos España. Es esto lo que se abre camino 46 años después.
El pasado mes de agosto, el lehendakari, Iñigo Urkullu, adelantó la necesidad de un pacto entre el Estado y las nacionalidades históricas (Euskadi, Catalunya y Galiza) para cambiar el actual modelo territorial. Tres meses después, durante la sesión de investidura y, en respuesta de la portavoz de Bildu (Mertxe Aizpurua), Pedro Sánchez ha señalado que: “Nuestra Constitución dispone de los resortes necesarios para abordar debates como el que usted plantea. Y las normas, en consecuencia, deben interpretarse con arreglo al espíritu del tiempo vigente en cada momento. Y una de las grandes virtudes, a mi juicio, de la Constitución de 1978 es su capacidad de adaptación a una realidad que el constituyente supo que sería mutable, cambiante con el paso del tiempo”. Esto es lo que también irrita a PP/Vox porque para ellos el Título VIII de la Constitución es la Constitución.
Los ataques a las sedes del PSOE (que ya duran 15 días), las manifestaciones de “togados conservadores”, la presencia de grupos ultras (nazis, franquistas y rezadores con rosario), el señalamiento a diputados socialistas desde Génova... se resumen en “el hijo de puta” de Díaz Ayuso al presidente del Gobierno. ¿A alguien le extraña la declaración de 56 ex altos mandos militares solicitando un golpe de Estado? Malos días para democracia.
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