Diversidad para la unidad
Hay ciertas actitudes que establecen mayor respeto por la diversidad que por la unidad de acción. O lo que considero peor, pretenden actuar por separado porque creen que con su diversidad lo tienen todo arreglado. Desde luego vivimos en un mundo diverso que deberá seguir siendo diverso, pero solo para unirse en una unidad de acción que lo haga tener un futuro mejor. Mejor que los históricos desencuentros de no buscar una unidad de acción en la misma dirección. Lo ideal sería lograr una unidad constitucional universal y una cultura básica que permitiese actuar unidas a todas las particulares y diversas culturas. Pero la historia nos demuestra que la diversidad del mundo ha servido para que el que triunfa exista y el que fracasa desaparezca, y así seguimos. La institución de la guerra siempre ha sido el motor principal de la historia, haciendo imposible una unidad de acción que sea planetaria: algo necesario en la actualidad cuando el planeta amenaza nuestra extinción y nos demuestra que nos regimos por principios equivocados.
Parece ser que lo normal es ganar y menospreciar al otro; que son muchos los que tienen el concepto de unidad como un elemento diferenciador de los otros: algo que les permite integrarse en una absurda solidaridad frente al otro. De tal forma que, cuando aparece alguien de afuera, ese es un extraño, un diferente. Sorprenden las alianzas para cortarle el paso al que ha triunfado, aliándose la mayoría de los perdedores (aunque sean enemigos entre sí). Axiomático es que todos somos totalmente diferentes, que la evolución nos escogió sexuados (no clónicos e inmortales) y que todos los miembros de una misma familia son distintos, y, en el caso de los gemelos univitelinos (clónicos), estos ya comienzan a diferenciarse al desarrollarse en el seno de la madre recibiendo sensaciones parecidas pero percepciones diferenciadas; al final: tendrán huellas dactilares diferentes y muchas más cosas diferenciadas. Consideremos ahora que todos somos diferentes, y que nos encontramos con una persona distinta a nosotros, esa persona es por tanto diferente, o sea: una afín, una igual. Se debe buscar la unidad de acción de las diferencias para ir mejorando este mundo con la integración y la igualdad de oportunidades; para que todos puedan ser y existir, para que todos puedan ser (satisfaciendo sus necesidades), para que todos puedan existir (desarrollando sus capacidades). Pero..., aliarse con enemigos (que niegan la unidad de acción) para cortarle el paso al poder al diferente que ha triunfado (negándose a colaborar con él para establecer una unidad de acción) no me parece una evolución normal para una historia que busque mejorar en bienestar.
P. S.: “Más que humano”, de Theodore Sturgeon, es una lectura conveniente. Pero mejor no la lean: serían diferentes.
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