No puedes con mis telómeros
¿Quién no tiene en su trabajo el típico compañero que hace que te suba la tensión 22/15 o ese familiar directo o indirecto que solo os veis en Navidad y con su sola presencia y habla, te corta la digestión, o a ese tipo que te para por la calle a preguntarte por una dirección y de solo estar unos segundos hablando te tienes que pasar todo el palo santo que tienes por casa por su vibra espesa y chunga y ya no digamos, para rematar, el que te presenta un buen día una amiga y te das cuenta que tiene cara de no haber dicho un "te quiero" en toda su vida? Todos tenemos esa voz interior, esa voz en "off" que lo mismo te dice "¡sal corriendo de ahí!" como "puff, no puedo con todo esto que me está pasando", como "vaya tonta que he sido malgastando mi vida con este pavo" (quién diga que no la tiene, miente) y ¡ojo! que no hay que confundir ese run-run interno con enfermedad mental, que nadie quiere acabar como el actor Antony Perkins interpretando ese pedazo papelón en "Psicosis". Esta voz interior es a lo que llama la psicóloga Marian Rojas Escapé en términos científicos Red Neuronal por Defecto. Y es que nuestro procesamiento de emociones y pensamientos es tan continuo que se ha demostrado que hasta en el momento de hacer una resonancia magnética nuestro cerebro sigue pensando y cuanto más se piensa, más se rumia y más cantidad de cortisol se genera, la hormona de la ansiedad. Una gramola constante que se acentúa si en la infancia se ha pasado por traumas, sufrimientos, estrés o abusos, por lo que la autoestima baja acortándose los telómeros. Y ahora se preguntarán: ¿Qué narices dice esta mujer de telómeros? Son los capuchones de los cromosomas que están dentro de nuestro núcleo y nuestros genes. El estrés los acorta, provocando enfermedades, y ni te cuento si tienes a un tóxico constante rondándote que ni alineándote los 7 chakras descansas. Es ahí cuando hay que cambiar de estrategia y descartar el cortisol para dar coba a la oxitocina, la hormona de la empatía, de la confianza y del vínculo. Así que vayan pensando que al tóxico que conozcan, en vez de seguirle la corriente, sonría y dele incluso un abrazo. ¡Con 8 segundos, basta!
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

