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Al otro lado de mi profesión

22 de Noviembre del 2023 - Berta Pinto Gil (Monistroll de Montserrat (Barcelona))

Soy una enfermera en Traumatología y Ortopedia con más de 30 años de profesión.

Me dirijo a esta redacción ante la imposibilidad de poder reflejar de otra manera mi tristeza, desazón… por un hecho acontecido en la tarde del 31 de agosto de este año tras acudir a urgencias del Hospital de Mieres.

Escribí al centro tres cartas y ante ni tan siquiera un acuse de recibo, quiero hacerlo constar.

Acudí tras una caída, fue tal el dolor que acudimos urgencias para descartar una fractura costal.

Fueron muchos los detalles que me llevaron a relatar lo ocurrido, pero no, no fue una mala praxis, no hubo ningún daño físico pero sí lo hubo moral…

Aún es el día en que ni tan siquiera nadie se presenta, nadie informa, nadie se preocupa por la paciente que está tirada en una camilla con dolor… Sí, yo, enfermera, estoy al otro lado como paciente…

Solo el médico me informa, muy agradable por cierto, hablamos el mismo idioma (en cuanto a palabras técnicas de la profesión) y nos entendemos.

¿El resto? ¿Sanitarias? Con sanitarias englobo tanto a enfermeras, auxiliares, técnicos de RX, celadores, no hago discriminación porque hubo para todos, pero más a la que “supuestamente era mi enfermera” .

Con lo que iba observando, ya que estaba colocada enfrente del control de enfermería, supe que cada enfermera llevaba a sus pacientes. Pues bien, ni idea de su nombre, ninguna sonrisa, ninguna palabra de afecto, ninguna información sobre el calmante que me estaba administrando, ninguna predisposición para poder informar al familiar de mi estado… En fin, una serie de despropósitos que no hicieron más que agravar el dolor, no de la contusión sino del alma…

Cuando ya se me informó que no había ninguna fractura, que solo era una fuerte contusión, se me colocó una vía y tratamiento endovenoso, con el cual fue cediendo el dolor, se me dio el alta, me vestí como pude, me até las zapatillas como pude, todo entre biombos y sin que nadie fuera capaz de decir "¿necesita que le ayude?".

Me fui llorando con un “adiós y gracias” y ni una respuesta…

Se nos llena la boca a los sanitarios de la empatía, de la resiliencia, del cuidado enfermero…

Enfermería es vocacional, en la Universidad nos enseñan técnicas, cuidados, pero el aliviar, el consolar, el acompañar va intrínseco en nuestra profesión.

No me sirve y no me escudo en cómo está la sanidad en nuestros días a nivel nacional, no hay recursos, no hay enfermeras, no hay médicos, pero sí hay personas al otro lado que requieren de nuestros cuidados y de una simple sonrisa aunque sea debajo de una mascarilla.

Si puedes curar, cura. Si no puedes curar, alivia. Si no puedes aliviar, consuela. Y si no puedes consolar acompaña. Este es nuestro lema.

A esa enfermera del servicio de urgencias que estuvo de guardia el 31/8/23, joven, de estatura normal, delgada, con gafas, morena, recogido el pelo con coleta, te digo que pienses muy bien lo que haces, otro día estarás tú al otro lado y espero que no te traten como me trataste tú a mí.

Gracias.

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