Abandono sanitario desde el Hospital de Jarrio
Territorio del occidente de Asturias, lo tenemos todo: olvidado, invisible en la política, falto de servicios para la población mayoritariamente envejecida, zona de alta montaña donde nos cuesta mucho desplazarnos por las malas comunicaciones y por el largo trayecto que supone para cualquier necesidad o servicio diario y voy a parar la enumeración.
No se entiende desde ningún punto de vista cómo se puede querer recortar un servicio como el Hospital de Jarrio, que en su día alegró a toda la población occidental y que ahora parece que a nadie le importa.
La opción que presentan o que quieren que así sea “pinta muy mal”. Llevan amenazando a la población del Occidente con suprimir consultas y servicios del Hospital de Jarrio ya desde 2013. Y esta amenaza, desde hace años, ya es una realidad: llevan tiempo que no se repone personal especializado tras alguna jubilación, derivando pacientes a otros centros concertados e incluso ofrecen para otras áreas operaciones o consultas… y debido al retraso de varias pruebas los pacientes estamos recurriendo a pagarlas para agilizar un posible temor que nos invade con preocupaciones y momentos familiares difíciles que no causan sensibilidad ni profesionalidad en algunas ocasiones.
No sé cómo plasmar todo esto que sentimos, que nos causa impotencia, desagrado y malestar entre otras cosas y que parece que no es importante, pero, en cambio, supone un gran problema para muchas personas.
Vamos a ponernos en el caso de Grandas de Salime (por ser el concejo más alejado del Occidente). Hoy en día ir a una consulta a Jarrio nos supone un traslado de una hora y media con buenas condiciones climatológicas si estamos en la villa; si estamos en un pueblo, aún más.
Bien, la mayoría de la población está envejecida; no conduce, a muchos tiene que acompañarlos alguien y generalmente van en taxi. Vamos a decir que a una persona de 70 años tiene que ir hoy en día a una revisión, por ejemplo de ojos, a Jarrio le supondría 80 euros (vamos a señalar que las pensiones suelen ser de la agraria o viudedad) y casi 169 kilómetros en el cuerpo y tres horas de viaje.
Si hay que ir a una consulta a Avilés desde Grandas de Salime pasamos ya a pagar 160 euros (si no nos cobran espera) y necesitamos por lo menos dos horas y veinte minutos (de ida) y casi es obligatorio hacer una parada al baño (y que la persona no se maree con facilidad) y parar a comer y pagar por ello y venimos para Grandas con 324 kilómetros encima y un total de casi cinco horas de viaje sin paradas.
Puestos en antecedentes, vamos a pensar: es verdad que el Hospital de Jarrio tiene menos pacientes que en sus inicios, pero mira que habrá formas de hacer las cosas. A nadie se le ocurre que un especialista que esté en el Área III o en el Área II (por cercanía) un día a la semana o la frecuencia que sea necesaria venga al Hospital de Jarrio a pasar consulta. Se trata de compartir personal como se hace en muchos concejos asturianos pequeños que un mismo profesional trabaja en varios concejos. Otra posible solución sería derivar pacientes de estas dos áreas a Jarrio para también aprovechar los profesionales de Jarrio ya que a estos pacientes les va a suponer menos costes ir a Jarrio que a los del occidente ir al Área III.
Hay muchas opciones sin tener que machacar al occidente asturiano como siempre.
Sugerencia a los políticos: hay que conocer los territorios y hacer políticas acordes a las necesidades de estos (no desde los despachos en Oviedo). Los políticos deben ser conscientes que en el Occidente hay muchas necesidades y muchos concejos, por lo que las inversiones deben repartirse más o menos equitativamente entre ellos y “compartir”, como se dice a los niños pequeños.
No todas las grandes inversiones y todos los fondos pueden estar años y años siempre viniendo a los mismos concejos.
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