Las puertas no se abren solas
Hoy he visto a un hombre en silla de ruedas intentando entrar en una cafetería. Se esforzaba empujando la puerta con una mano mientras con la otra giraba las ruedas de su silla, tratando de entrar rápidamente antes de que la puerta se cerrara. Mientras me acercaba, no podía dejar de fijarme en él y pensar en la frustración que debía de estar sintiendo, al sentirse limitado e ignorado por la sociedad. Finalmente, cuando estaba a punto de dejarlo estar, nuestras miradas se cruzaron y le he preguntado si quería que le abriera la puerta. Ha asentido, y yo la he abierto mientras él mostraba una gratitud evidente.
¿Es tan difícil instalar un timbre, poner puertas automáticas o simplemente dejarlas abiertas? Hay muchas opciones, y aunque no sé cuál es la mejor, lo que sí sé es que no deberíamos permitir que las puertas se conviertan en barreras.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

