La guerra de los poderes extraños
Hay guerras y guerras. Es terrible lo que está pasando en el mundo, pero este mundo se adapta... triste situación. Los poderes extraños que ya no necesitan convencer para mantenerse y para medrar también matan. Es extraño que estados actuales, suficientemente estructurados con leyes, bajo una constitución avanzada, estén a merced de un poder cualquiera. Es decir, quienes deben garantizar la unidad, el orden y la justicia, se dedican a lo suyo aunque arrase aquello por lo que se les paga, en su propio beneficio. Lo verdaderamente nefasto de estas formas del poder, es que los ciudadanos recogen el mal ejemplo de quienes debieran ser el modelo en defender los valores que sostienen a una sociedad, y así, parte de esa sociedad, la más débil, se siente incapaz de sostener sus propios valores frente a la soberbia y la egolatría porque no ve donde apoyarse.
Si usted, querido lector, ha mantenido los valores morales y los principios éticos al gobernar a su familia, no creo que sus hijos formen parte de esa sociedad que no tiene argumentos, o no tiene razón, pero consigue vencer al oponente con alguna forma de violencia. Debería enseñarse el respeto a la ley y a la justicia, como alma del gobierno de un país, de una sociedad y de una familia. Pues, "el que quiera amar la vida y ver días buenos, reprima su lengua de lo que es malo, y sus labios de hablar engaño; antes bien, apártese de lo que es malo y haga lo que es bueno; busque la paz y siga tras ella" (1 Pedro 3:10,11). Si lo que estamos viendo es el sabotaje a la ley, al derecho, a la justicia y al orden, por cualquier clase de interés, así estamos abocados al caos.
Recuerdo que en mis viajes a Múnich en los ochenta, me sorprendía el silencio y la fácil convivencia en una ciudad de millón y medio de habitantes, capaz de albergar a cinco millones de visitantes durante la feria de la cerveza. No sé si Alemania entera, pero aquella ciudad era la prueba de un buen gobierno. Seguramente las cosas estén cambiando también allí. Entonces el ciudadano era muy colaborador con el orden. Hoy las formas correctas dan risa, ni hacen falta para gobernar, ni representar, ni conquistar siquiera a una chica. ¡Un momento!, tengo que huir de la calle, el humo de la droga legal del tabaco... se me está colando en los pulmones. Ácido cianhídrico, aldehído fórmico, plomo, arsénico, amoniaco... no tengo nada con lo que defenderme de esa guerra.
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