Un país para pillos
En este país se indemniza a quien pillan llevando artículos de un centro comercial así por la cara. Dicen que por daños morales, curioso ¿verdad?, el robado debe indemnizar al ladrón por defectos de forma al ser un personaje público y salir a la luz. Este tipo de comportamiento entre cargos públicos claro que debe salir a la luz.
Tiene que dimitir de sus cargos por eso, y por el escándalo del máster, del cual también salió absuelta de falsificar el acta por el cual dos personas fueron condenadas. Ella, la beneficiada de todo, nada que ver; yo no entiendo a la justicia. No era una cualquiera, tenía cargos públicos de mucha responsabilidad, sabedora en ambos casos (hurto y máster) de la irregularidad que estaba cometiendo y aceptando.
Luego como premio la colocan de tertuliana en una cadena de televisión como si nada. ¿Ejemplo de qué?
Pues este es el mismo país en el que un Gobierno hace trueque con delincuentes dándoles impunidad y otras prebendas a cambio de poder sin que los medios repitan conmigo que eso es corrupción institucional sin límite, ya que si el poder puede moldear leyes, normas y Constitución a medida de sí mismo y, peor aún, de sus socios los delincuentes, ¿dónde está la línea roja que separa lo admitido de lo prohibido en temas de decencia, dignidad, legitimidad, libertad...? ¿No hay freno a un sujeto que quiera mantenerse en el poder a costa de lo que sea? Incluido despreciar el Poder Judicial, el Estado de Derecho y la igualdad de todos ante la ley.
Nos vamos superando a nosotros mismos en aceptación de podredumbre democrática después de la Gürtel, el caso ERE y los espías del Ministerio del Interior, ya poco nos podía avergonzar. Aceptar desde los medios y sociedad pactos de un Gobierno con fugados en beneficio mutuo es infumable. Dice poco de nosotros.
Sin una sociedad comprometida con la igualdad de todos ante la ley no hay democracia posible. Más importante aún, tener medios libres y periodistas valientes. Por eso les pido a estos últimos que fiscalicen el poder, son los garantes de cualquier democracia que se precie.
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