Todas las mujeres merecen ser tratadas con respeto y dignidad.
Mi madre tuvo cáncer de mama y lo superó. Pero no vengo a hablar de eso. Quiero contar una parte muy dolorosa del proceso que las mujeres viven en silencio. Quiero dar voz a aquellas mujeres que se han sentido desubicadas, engañadas, desoladas, desvaloradas e insignificantes.
Cuando mi madre iba a las visitas con el doctor, salía diciendo que sentía que estaba en las mejores manos. Sin embargo, tras un largo proceso de tratamiento, llegó el momento en el que el siguiente y último paso era realizar una mastectomía total del seno izquierdo. El doctor le explicó que primero intervendría él y, a continuación, daría paso al cirujano plástico, que sería quien realizaría la reconstrucción del pecho. En todas las visitas, el doctor se lo contaba como si el proceso no contemplase otra alternativa, con lo que mi madre dio por sentado que tenía que ser así.
Pocos días antes de la operación, tras darle muchas vueltas internamente, ella le preguntó al doctor si tenía opciones o si realizar la reconstrucción era por un tema de salud, a lo que él, sorprendido, le contestó que simplemente era por estética; eso sí, el realizar la reconstrucción alargaría el proceso de recuperación significativamente. Mi madre se quedó atónita. En ese momento se sintió desvalorada como mujer y como persona. El doctor no le dio pie a tomar una decisión sobre lo que ella realmente quería hacer con su cuerpo. Le hizo creer que si no se reconstruía el pecho iba a perder su feminidad y autoestima. Que sería un estigma para siempre que la catalogaría como una "enferma" o una "deforme" de cara a los demás. Se sintió un objeto.
¿Acaso hay que reconstruirse el pecho para ser una mujer completa? ¿No es suficientemente doloroso el haber pasado por un tratamiento de quimioterapia, entrar en quirófano y que te extirpen un tumor? ¿Encima tienes que preocuparte por vivir con el peso de cumplir los prototipos estipulados por la sociedad para ser aceptada?
A mi madre casi le quitan la posibilidad de decidir sobre su cuerpo haciéndole creer que tenía que seguir unos estándares de belleza que no comparte ni le representan, y, de regalo, teniendo que sufrir más de lo necesario tanto física como emocionalmente.
La reconstrucción mamaria no es la única opción, ni la mejor para todas. El valor de una mujer no depende de su físico.
Pasar por algo así no solo es una cuestión médica, sino también humana. Cada mujer es única y diferente, y todas merecen ser tratadas con respeto y dignidad.
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