La salud mental no está al alcance de todos.
Parece que socialmente cada vez se tiene más en cuenta que la salud mental es tan importante como la física. Tenemos más información y menos tabúes. Sin embargo, la salud mental no está al alcance de todos.
Conseguir una visita con un especialista a través de la sanidad pública puede ser todo un reto que puede tardar meses en llegar (con suerte), y es precisamente por el gran volumen de personas que precisan de ese servicio vs. la escasez de personal disponible para ello.
Así que la alternativa es recurrir al sector privado. Pero, ¿quién puede permitirse pagar entre 40 y 90 euros la hora en tan solo una visita?
Vivimos en una sociedad emocionalmente dañada por muchas razones. Sin embargo, se ha demostrado que, entre otras cosas, la pandemia desencadenó muchos problemas relacionados con la ansiedad, la depresión y el estrés, y la necesidad de obtener ayuda psicológica aumentó desde entonces. El sector privado supo aprovechar la oportunidad, y se volvió más flexible ofreciendo sus servicios también a nivel online, hecho que ayuda a optimizar el tiempo, pero al mismo precio.
Personalmente, llevaba mucho tiempo procrastinando el acudir a un psicólogo. Cuando por fin me decidí, me encontré con una realidad insostenible, no puedo permitirme pagar 70 euros por una hora de terapia por muy necesario que me sea. Así que a pesar de lo mucho que me costó dar el paso, tuve que dejarlo en la tercera sesión. Y por si no fuera poco, me da la sensación de que cuando expongo el tema a nivel social, soy yo la que tiene que justificarse porque parece que "no le doy el valor suficiente" como para invertir en ello, en vez de que el problema sea que la salud mental se ha convertido en un negocio redondo.
Es vital que se reconozca de verdad que la salud mental es un derecho humano básico y no un lujo reservado tan solo para aquellas personas que pueden permitírselo. Es necesario tener políticas que hagan que este tipo de atención sea accesible y asequible para todos.
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