Balbuena
Pasados ya unos días del fallecimiento de nuestro amigo Fernando Balbuena, me gustaría resaltar una faceta de su vida que veo no ha sido muy comentada en las múltiples cartas y escritos elogiosos dedicados a honrar merecidamente su memoria. Esta faceta no es otra que la deportiva; sí, Fernando fue un adelantado a su época en la faceta deportiva.
Recuerdo en mi época juvenil, estando yo en el Náutico de Salinas disfrutando del verano asturiano, ver salir del vestuario de dicho club todos los días a eso de las 14.00 horas a Fernando acompañado de un grupo de amigos incondicionales, que todos los días del año, sí o sí, salían a practicar carrera de fondo durante una hora, cerrando la sesión deportiva con un baño en las aguas de la playa de Salinas, en verano y en invierno, con frío o calor, lloviendo con viento e incluso hasta nevando en alguna ocasión.
Me acuerdo que mucha gente de su edad y más jóvenes aún, en aquellos años setenta, se reía a sus espaldas, pensando que todos estaban poco menos que mal de la cabeza con la práctica deportiva que realizaban.
Con el tiempo, fui compañero suyo de taquilla en el vestuario, y cuando él terminaba su práctica deportiva con su pandilla de amigos, yo llegaba al vestuario para iniciar el mismo rito deportivo de mantenimiento que aún practico en la actualidad, gracias a su influencia entre otros. Allí, en el vestuario, intercambiábamos chascarrillos, chistes, comentarios jocosos sobre cualquier miembro de la pandilla y también comentarios serios sobre temas culturales o de actualidad.
Ahora vemos que Fernando y su pandilla de amigos fueron unos precursores en lo que a la práctica deportiva de mantenimiento se refiere, práctica que en la actualidad es una de las más extendidas en la sociedad, tras reconocer la medicina (tardíamente) la importancia que tiene en la salud la práctica habitual del ejercicio físico.
Quede constancia mediante este escrito de que Fernando Balbuena y sus amigos fueron unos precursores en Avilés de la práctica del deporte de mantenimiento, práctica que, me imagino, seguirá realizando en los terrenos celestiales.
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