Navidad: ¡grandeza de María!
Existe una figura que resalta en estas fechas navideñas, al lado del Dios-Niño, su Madre, María. "La Virgen concebirá un hijo. Dará a luz a un hijo y lo llamará Emmanuel (que significa "Dios está con nosotros")" (Isaías 7:14). La que fue "pensada sin mancha" por Dios para ser su madre fue concebida también sin pecado original. Uniendo las dos mayores grandezas que jamás pudo conceder Dios a criatura alguna, en torno al nacimiento de su hijo, ¡la Inmaculada Madre de Dios! (celebradas por la Iglesia el 8-12 y el 1-I). Y ¿con qué dones no pudo revestir Dios a la elegida para ser su Madre? Creo que el principal fue unirla tan íntimamente a su ser, que ni en su Encarnación, ni en su Pasión, ni en la Eucaristía quiso privarse de su presencia y consuelo... uniéndola íntimamente a su persona, quedando los dos, María y Jesús, unidos en uno solo corazón.
Recomiendo al lector esta oración en honor de la unión Madre-Hijo: "Oh Corazón Divino de Jesús, y Corazón Inmaculado de María, yo me entrego a Vos, y os entrego todo mi corazón. Quiero conservar mi fe, y cumplir los mandatos y leyes de la Iglesia. Quiero ser firme en esta consagración". (Stma. Virgen, 4-12-1993. El Escorial).
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