¿AVE o Alvia?

27 de Diciembre del 2023 - José Antonio de Lillo Cuadrado (Moreda (Aller))

Hace unos días, fui al médico a recetar. Nada del otro mundo, sino de este: un catarro, tos seca… Nada, lo del tiempo. No hay que dar más importancia. A mi derecha había dos mujeres. Parecían de la misma edad. Iban elegantes, como se acostumbra cuando se va al médico. Siempre que voy a sitios que incluyen espera llevo algún libro para "matar" el tiempo. Esta vez me acompañó Bernardo de Gálvez, aquel español que en el siglo XVIII ayudó a los EE UU en su independencia. Las dos vecinas, poco a poco, iban levantando el tono de su plática. Me dispuse a escuchar: no cerré el libro por no parecer curioso. Desconecté la vista y la dejé pegada al libro, como en "stand by", luego enchufé el oído, que hasta entonces había permanecido alejado "del mundanal ruido". Todo ello sin moverme un ápice del asiento.

Oí que una decía con cierto tono de enfado "… y sin calefacción". Acerqué un poco la cabeza para ver si la queja encajaba en algún sitio de la conversación. Por suerte, encajaron sin gran dificultad: "…fui a Madrid a pasar el puente y el Alvia no llevaba calefacción". Había interpelado al revisor sobre el porqué de aquella ausencia. "Venga y toque el radiador", le dijo. El funcionario, dirigiéndose a los ocupantes del vagón, les preguntó con voz destemplada si alguien sentía frío. "Nadie contestó –añadió la vecina–". Después de un opaco silencio, mis vecinas reanudaron la conversación. Yo seguí en mi posición. "Y fíjate que, en previsión de que el vagón estuviese frío, a la vuelta tampoco había calefacción, así que, llevé una manta de viaje. Con lo que cacarearon que el AVE llegaba a Asturias, después de veinte años… Y sin calefacción. "En cuanto llegue a Oviedo, me van a oír. Hay situaciones que no pueden callarse". Respiró. "¡Ah! Y voy a reclamar el importe del billete. Y después, a la prensa". Lo que en realidad se inauguraba no era el AVE, sino un túnel de veinticinco kilómetros que evitaba la familiar rampa de Pajares. Lo de la ausencia de calefacción no entraba en el viaje.

La conversación fue bajando el tono hasta los límites del silencio. Yo volví a buscar a Bernardo de Gálvez, que acababa de enviar una misiva al jefe enemigo para sugerirle una tregua. El jefe inglés, como buen caballero, admitió la sugerencia del español. Así se guerreaba entonces. Cuando Gálvez ya había llegado a Pensacola y había vencido a sioux y apaches (justo los de las películas del jueves en el Cine Covadonga), una enfermera de blanco y azul pronunció con entonada voz de soprano un nombre que llevaba escrito en un papel. Miró a un lado y a otro de la sala de espera. Mi vecina se levantó y se perdió con la enfermera en aquel bosque de quienes esperaban ser recibidos por el médico. Mientras, don Bernardo de Gálvez había redactado un informe para enviarlo a Madrid y comunicar la conquista de aquella ciudad de la Florida. No supe más sobre los radiadores y la calefacción de este Alvia que, en sus delirios de grandeza, soñaba con transformarse pronto en AVE. Días después, contaban los diarios que, un día en que se disponía a salir de la capital del reino para llegar al Principado de Asturias, se le escapó la corriente en Madrid-Chamartín, dejó la catenaria y el pantógrafo sin su alimento y tardó una hora en echarse a rodar. Ante la gravedad del incidente eléctrico, los radiadores y la calefacción cayeron en el olvido.

La de la tos salió de la consulta contenta, agitando las recetas como si fueran un premio de la lotería. Los norteamericanos, con su reconocida sensibilidad, dedicaron a Bernardo de Gálvez la ciudad de Galveston, en el Estado de Texas. Lo del AVE-Alvia queda para otro día.

José Antonio de Lillo Cuadrado

Moreda (Aller)

Cartas

Número de cartas: 49532

Número de cartas en Marzo: 109

Tribunas

Número de tribunas: 2194

Número de tribunas en Marzo: 1

Condiciones
Enviar carta por internet

Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.

» Formulario de envío.

Enviar carta por correo convencional

Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:

Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo
Buscador