A Víctor M. Rivera
Dice la canción, tan bonita como triste, que "algo se muere en el alma cuando un amigo se va..." y eso mismo es lo que yo siento en esta madrugada al enterarme del fallecimiento de alguien tan grande como Víctor Rivera.
Conocí a Víctor gracias a la política. Bajo su presidencia en el Partido Popular de San Martín del Rey Aurelio fui concejala en ese Ayuntamiento.
Víctor era vehemente, tajante, visceral y luchador en la defensa de aquello en lo que creía. Víctor fue un valiente con mayúscula militando en aquel partido que tan pocos votos lograba en la cuenca minera del Nalón en aquellos primeros años de democracia. Víctor ponía su tiempo y hasta su dinero por defender unos ideales. Pero Víctor también aprovechó sus momentos en política para ayudar a muchas personas sin trabajo y con otros problemas.
Víctor era una persona generosa, muy generosa. Y leal. Víctor Rivera llegó a ser diputado en la Junta General del Principado partiendo de un analfabetismo que él y solo él superó con su esfuerzo y tesón.
"Compañero del alma, compañero..." -que dijera el poeta- ...hoy ya descansas en paz y me quedo muy muy triste. Desolada. Aunque sé que es lo que es la vida y que con fe hay que aceptar pérdidas como la tuya.
Gracias, Víctor, siempre y por todo. Descansa en paz.
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