La vejez, implicación social
La vejez tal, y como la interpretamos, no tiene edad, aparece la vejez cuando para sobrevivir y ser feliz no se tienen los medios, la salud y la compañía necesaria.
Hay personas acompañadas, con familia, que se sienten muy solas y desplazadas. Por el contrario, las hay que, aun solas, se sienten apoyadas y acompañadas por administraciones, amigos o familiares. Es la vida misma repetida en miles de lugares y hogares.
No tener en cuenta a las personas mayores es despreciar el sentido de la vida, todos llegaremos con mala suerte a ello. Una sociedad que abandona a sus mayores está podrida, no merece más que desprecio.
Es esencial construir y potenciar desde todas las administraciones residencias de ancianos decentes, dignas y asequibles. Pero ningún político se acuerda de los millones de ancianos solos, sin salud, sin medios, sin memoria... Donde su única diversión y entretenimiento es el miedo a la soledad esperando una muerte dulce, sin sufrir y sin dar la lata a nadie. Es cruel, pero hay que decirlo sin ambages y eufemismos.
El abandono de nuestros mayores es un problema social que se está volviendo cada vez más común en todo el mundo. En España, por ejemplo, algunos ancianos son abandonados en centros geriátricos y hospitales por sus familiares, quienes alegan que no pueden cuidarlos adecuadamente o simplemente no quieren hacerlo. Este fenómeno no solo es triste, sino también preocupante, ya que la población mundial está envejeciendo y cada vez hay más personas mayores que necesitan atención y cuidado.
Es importante recordar que nuestros mayores merecen respeto y atención, y que debemos hacer todo lo posible para asegurarnos de que estén bien cuidados y atendidos. Si no podemos cuidarlos nosotros mismos, debemos buscar ayuda de profesionales capacitados y confiables. Y exigir a los gobiernos implicación. De esos ancianos abandonados, la gran mayoría son mujeres. ¿Ven al Ministerio de Igualdad, a ese feminismo cansino, nombrar y proteger a esas mujeres? Para nada, para ellas esas no son mujeres, sobran. Es el mal de la política actual, solo importa medrar y perpetuarse a sí mismos y a sí mismas.
Además, es importante que la sociedad en general tome medidas para abordar este problema. Esto podría incluir la creación de programas gubernamentales para ayudar a las personas mayores a vivir de manera independiente, así como la promoción de la conciencia pública sobre el abandono de los ancianos y sus consecuencias.
En resumen, el abandono de nuestros mayores es un problema serio que requiere nuestra atención y acción. Debemos trabajar juntos para asegurarnos de que nuestros mayores reciban el cuidado y la atención que merecen. Lo mejor que podemos hacer por ellos y por nosotros son residencias dignas y asequibles con cuidados obligados, con inspecciones y sanciones duras.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

