Ilusiones en vías de desarrollo
Estimados lectores,
espero que algún día puedan perdonarme por mostrarles sin censura la cruda verdad y por hacer pedazos sus ilusiones, las cuales creían convertidas en realidad.
Por recordarles que el mayor y único logro conseguido ha sido un grandioso túnel que cruza la inquebrantable montaña, el cual ha llegado veinte años tarde, para que puedan circular los mismos trenes de siempre (ALVIA), aunque nos hagan (los poderes político y comunicativo) creer que son AVE, y para continuar con los mismos horarios horribles de siempre (no puedes llegar a Madrid antes de las 9 horas ni puedes volver después de las 20 horas).
En esta semana de asueto universitario, decidí volver a casa y a qué precio... No hablo solo en términos económicos (eso sería el tema de otra carta). Hablo de la actuación vergonzosa de Renfe que nos recordó, una vez más, que somos ciudadanos de tercera a los que ni siquiera se les respeta. Unos ciudadanos que llevan décadas viviendo con la ilusión de tener un servicio ferroviario de calidad: viaje de tres horas a través de la añorada Variante y con buenos horarios (esos que te permitan ir a la capital a hacer gestiones temprano).
Mi tren (Intercity) salía a las 17.20 de Madrid-Chamartín-Clara Campoamor. El número del andén no salió hasta las 17.18, cabe destacar que en Chamartín salen los números de andén diez minutos antes y que ello no supone gran problema porque están todos cerca. Pero con tan poca antelación... algo no pintaba bien.
Resulta que nuestra vía era el sector B de un andén, la compartíamos con el tren de Irún, que tenía la salida diez minutos después que nosotros. El problema es que desde el principio del andén (por donde accedes a él) hasta el tren supone siete minutos caminando.
Llegamos a los sitios de nuestros billetes y descubrimos que no hay capacidad para tanta gente. Por lo visto, a Renfe le pasó algo con el modelo Intercity, entonces nos lo cambiaron por un Alvia y nos tuvieron que reubicar en unos nuevos asientos que estaban "escondidos" en el correo recordatorio del día anterior, a la gente con billete digital no se le había actualizado.
Un pasajero fue quien descubrió que el nuevo asiento aparecía en el correo, nadie de Renfe habló con nosotros ni nos explicó lo que sucedía.
Miro mi correo y veo que tengo que ir al coche 8, me dispongo a salir del coche en el que estoy (el 3). Una odisea conseguir salir, la gente estaba hacinada en el pasillito del tren.
A las 17.56 Renfe envió un correo. Las treinta personas que viajábamos en el vagón reímos al unísono: decía que debido a una incidencia nuestro tren saldría con retraso, algo que jamás hubiéramos adivinado.
Animado por nuestras risas, salió el tren. A las 17.57 (treinta y siete minutos después de lo previsto) abandonamos Madrid.
Con un retraso de treinta minutos, Renfe devuelve la mitad del billete. Tenía la llegada a Gijón a las 20.59, llegó a las 21:26. Cuando entra en juego la variante de devolver (perder) dinero, la Variante aumenta sus capacidades: se superó la supuesta velocidad máxima del tramo Pola de Lena-Gijón.
Otro tema fueron los trenes de la semana anterior a Navidad: la inmensa mayoría llegaron retrasados.
Estimado señor presidente, mi querido vecino, cuando vaya usted a viajar en tren, por favor, avíseme para que así pueda coger billete para ese mismo viaje, porque entonces tendré la certeza de que no habrá ninguna incidencia.
Atentamente, una viajera descontenta.
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