27 enero: Holocausto
El 27 de enero se conmemora la liberación en 1945 por las tropas soviéticas del campo de concentración y exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, y la fecha fue oficialmente proclamada Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto.
Este año (y otros) la efeméride nos provoca las necesarias reflexiones sobre el actual genocidio en Palestina.
Ningún sionista, ninguna persona ligada a la justificación o a la promoción del exterminio infanticida en Palestina, debiera estar autorizada a confundir, alterar o aprovecharse perversamente del Holocausto para arropar la ocupación, el apartheid, la limpieza étnica en Gaza y el resto de territorios palestinos o países del vecindario.
Sin embargo es lo que se ha “permitido” o propiciado cada año en algunos espacios, y este año en el Auditorio de Oviedo.
La Consejería de Educación, las autoridades locales, autonómicas, estatales o las de ámbito internacional debieran impedir esta antipedagogía que justifica el asesinato masivo de niñas y niños, la destrucción de todas las universidades, hospitales, escuelas, centros religiosos, infraestructuras de la población palestina.
Se reporta que los soldados soviéticos que llegaron al campo de exterminio de Auschwitz el 27 de enero de 1945 encontraron 370.000 trajes de hombre, 837.000 vestidos de mujer, 44.000 pares de zapatos y 7,7 toneladas de cabello humano. Se calcula que 1,3 millones de personas fueron llevadas prisioneras a ese lugar.
Aquí, en España, el franquismo ocultaba, ocultó (y algunos pretenden seguir ocultando), los campos de exterminio del nazismo, donde miles de españolas/es fueron esclavizados, torturados, asesinados.
25.000 fueron los diversos campos de exterminio, y más de 7 millones las personas asesinadas (gitanas, homosexuales, prisioneros de guerra soviéticos, militantes antifascistas, judías, eslavas, discapacitados, republicanos españoles...).
La participación del exilio republicano español en la resistencia y en las luchas y frentes antifascistas europeos llevó a cerca de diez mil de nuestros compatriotas a los campos de concentración nazis entre 1940 y 1945, especialmente en el complejo de campos de Mauthausen-Gusen, pero también en Buchenwald, Dachau, Bergen Belsen, Auschwitz, Flossenbürg, Natzweiler, Neuengamme, Sttuthof, Sachsenhausen, Gross-Rosen, Aurigny, Guernesey, Jersey, Hinzet Majdanek, Sobibor, Neu Bremm y Ravensbrück. Algunos de ellos también llegaron a los campos en su condición de ciudadanos españoles judíos.
“Los campos de concentración y exterminio nazis, que funcionaron de la manera más cruel y despiadada durante la Segunda Guerra Mundial, constituyen el ejemplo paradigmático de los extremos de degradación moral y ética a los que puede llegar la barbarie humana al amparo de ideologías deshumanizadoras e intolerantes. La memoria, el valor y la tenacidad de estas mujeres y hombres ante las condiciones más adversas deben acompañar permanentemente nuestra conciencia en el proceso siempre inacabado de construcción de sociedades más libres, democráticas y justas en donde nunca más puedan suceder hechos como el Holocausto”.
Al parecer fue el obispo luterano Niemöller quien dejó escrito este poema:
“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, / guardé silencio, / ya que no era comunista. // Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, / guardé silencio, / ya que no era socialdemócrata. // Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, / no protesté, / ya que no era sindicalista. // Cuando vinieron a llevarse a los judíos, / no protesté, / ya que no era judío. // Cuando vinieron a buscarme, / no había nadie más que pudiera protestar”.
Tras más de tres meses de ataques permanentes por parte de Israel sobre la franja de Gaza la situación es más que dramática. Asistimos en directo a un genocidio, un verdadero exterminio en curso del pueblo palestino, sometido a incesantes e indiscriminados bombardeos diarios. La catástrofe empeora de forma inimaginable día a día mientras el Estado de Israel impide la entrada de suministros vitales (combustible, alimentos, agua y medicamentos), dejando a la población en una crisis de hambruna y sin agua.
La Nakba, entendida como un proceso colonial de asentamiento, que tuvo su punto de partida en el año 1948 con el desplazamiento de entre 750.000 y 800.000 palestinas, sigue hoy su proceso de limpieza étnica. Este proyecto sionista que dura ya 76 años ha llevado la muerte, la destrucción y el aislamiento del pueblo palestino.
El Gobierno de Netanyahu está cometiendo crímenes de guerra, denunciados por Sudáfrica, Bolivia, Brasil, México y otros países, que vulneran el derecho internacional y deben ser juzgados y castigados.
Gran parte de los periodistas que con sus reportajes dieron a conocer lo que estaba ocurriendo en la franja de Gaza han sido asesinados deliberadamente para evitar el derecho a la información.
Israel alega un falso derecho de defensa y una incomprensible impunidad ante los crímenes que está cometiendo de manera permanente. La Unión Europea vuelve a mostrarse cómplice y a someterse a los intereses de Estados Unidos en la región.
Mientras, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha hecho caso omiso a las movilizaciones masivas para parar este genocidio, con el veto sistemático de EE UU, principal valedor armamentístico y económico del Estado de Israel.
Las intensas movilizaciones en el mundo y en nuestro país están exigiendo la retirada de la ocupación y asentamientos de colonos israelíes en territorio palestino, y que el Gobierno español denuncie el genocidio cometido por Israel y exigir responsabilidades criminales al Gobierno de Netanyahu, sumándose a la denuncia por genocidio hecha por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia.
También que se suspendan inmediatamente el suministro y comercio de armas con Israel, así como la colaboración militar, y se establezcan sanciones económicas hasta que finalice la ocupación.
Llama la atención que sobrevivientes del Holocausto, por ejemplo en la Red Internacional de Judíos Antisionistas (anuncio publicado en el “New York Times”), piden que se levante el bloqueo a Gaza y se boicotee a Israel, o que sus movilizaciones se hayan estado visibilizando en abundancia en los EE UU.
Son personas hebreas que se muestran alarmadas “por la colonización histórica de Palestina” y condenan la “deshumanización racista de los palestinos en la sociedad israelí, que ha alcanzado su punto máximo”.
“Nos comprometemos a apoyar la justicia para curar las heridas ocasionadas por la imposición y el funcionamiento de la dominación colonial en Palestina y en el resto de la región; los traumas de la opresión europea de judíos que el proyecto sionista está explotando; los miedos y privaciones sufridas a través de años de derramamiento de sangre; las manipulaciones de la cultura y los recursos usados para explotar a los judíos mizrahi y para separarlos de los palestinos; y la progresiva masacre, violación y despojo del pueblo palestino”.
Cuando este 27E recordamos el 79.º aniversario de la Shoah, el Estado judío es acusado de crímenes de guerra. Sudáfrica, Malasia y ochocientas organizaciones no gubernamentales presentaron ante la Corte de Justicia Internacional un recurso contra Israel señalándolo de ser responsable de genocidio contra el pueblo palestino.
Además, la ONU reiteradamente informa sobre muertes masivas en Gaza por parte del ejército judío, así como de la destrucción de viviendas, infraestructura médica, educativa y de suministro de agua, destacando el bloqueo de la ayuda alimentaria. Además, las agresiones israelíes se han extendido a Cisjordania y otras regiones.
#AltoElFuegoYA.
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