Las listas de espera en la sanidad pública
Como residente que soy en nuestra Asturias desde el día de mi nacimiento, voy a limitarme a criticar lo que veo que aquí no solo va mal, sino que con el tiempo empeora. Para no extenderme y dejar hueco a otros lectores, voy a limitarme a denunciar lo que yo considero va fatal, que son las listas de espera en la sanidad pública, especialmente en servicios como el de Oftalmología. Hace cuarenta años, me diagnosticaron en el Hospital de Cabueñes glaucoma, enfermedad que, de ser descuidada, lleva a la ceguera. Empezaron a medicarme con colirios para reducir la presión intraocular (PIO) y tiempo más tarde decidieron trasladarme a Oftalmología del HUCA, en Oviedo, primero en el Cristo y después al nuevo hospital; allí, al principio, intentaron solucionar el problema con láser, y un solo colirio al día me mantenía la PIO en niveles aceptables; años más tarde, la cosa fue empeorando y reforzaron la medicación, pero citándome a revisiones periódicas semestrales. Hace un par de años, dado que ya no conduzco y cada vez veo peor, solicité por comodidad el ser trasladado a Cabueñes. ¡Buena la hice! Aquí me llaman tarde mal y nunca, después de ir más de una vez a Coordinación a Cabueñes a preguntar por qué no me llaman en la fecha prometida por el oftalmólogo. Un desastre, acaban llamándome a destiempo, una vez a Pumarín, otra a La Puerta de La Villa y también a Cabueñes. En cada sitio te atiende un especialista distinto; uno me dice que hay que operar, otro que mejor no hacerlo por el alto riesgo de perder la visión, otro que esperar un trimestre a ver cómo evoluciona con nueva medicación; trimestre que el departamento de citaciones debe entender por semestre o por año completo, ya que siempre termino viéndome en Cabueñes pidiendo información sobre mi incumplida citación. Esta última vez, hace un par de semanas, llegaron a decirme que no constaba en su base de datos. Total, un auténtico cachondeo impropio de la era de la informática, pero que a mí me está ocasionando u buen perjuicio. Menos mal que, según nuestros gobernantes, todo va bien y está bien engrasado. No sé qué podría pasarnos el día que ellos tuviesen la humildad de reconocer que hay cosas que van infinitamente peor de lo que ellos nos quieren hacer creer que van bien.
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

