Nuestro Elogio del Horizonte
En 1990, cuando D. Eduardo Chillida estaba encima de los andamios realizando el seguimiento de la ejecución de la estructura de hormigón armado de su obra “Elogio del Horizonte”, yo tenía 37 años y estaba allí observando, como un playu cualquiera, la edificación de aquella enorme mole de hormigón. Estaban encofrando, y me percate que la armadura de acero corrugado estaba, en algunos casos, muy cerca del encofrado y me supuse que con el tiempo aparecerían grietas y desconchados por corrosión superficial. No le dije nada a D. Eduardo, ¡¡válgame Dios!!, pero me quedé con las ganas de apuntarle que el encofrado estaba casi besando el acero y que, además, el acero estaba sin galvanizar, y tales circunstancias a la larga me darían la razón, y nuestro querido símbolo se deterioraría irremediablemente al paso de no mucho tiempo. Debería haber intentado hablar con el artista, pero me superó su figura, su fama y la altitud, pues estaba a seis metros de altura y con mono de trabajo; un artista de su envergadura, humanidad y prestigio seguro que escucharía cualquier sugerencia por banal o insignificante que fuera. Posiblemente o tal vez, me respondiera: mira, hijo, mi intención es que mi obra envejezca con dignidad, frente al mar, acariciada por el viento, la lluvia, el sol y la sal, mi Diosa no necesita vitaminas, necesita respeto; ni que la quieran, solamente que la amen.
Nuestra extraordinaria escultura, ya amortizada, nos costó mucho dinero a todos los gijoneses, ahora la hay que maquillar, para que los cloruros y los grafiteros vandálicos, irresponsables y tozudos no sigan descomponiendo su frágil epidermis; que no actuasen los cloruros se hubiera subsanado en su tiempo si hubiera una competente licitación, ejecución y dirección de obra. Un mal muy común en las obras municipales que tanto daño acarrea a las arcas municipales, y otra vez a gastar dinero; de aquella ya había aditivos hidrofugantes que hubieran evitado la absorción del agua salada y, por tanto, la corrosión superficial de la estructura; la otra agresión, la de los artistas del espray, no se soluciona con aplicar superhidrofóbicos que faciliten la limpieza de los grafitis; si así fuera, sugiero tres pasadas de un hidroavión cargado de repelentes, y que descargara toda su carga con saña sobre nuestro ultrajado barrio histórico de Cimavilla. Lo que hay que tener es voluntad política -y no la hay, yo no la percibo- de erradicar esta nueva ola de expresión pictórica a toda costa y con todos los medios que tienen a su alcance los políticos, todos los concejales delegados, la Alcaldesa, la vicealcaldesa, las fuerzas de seguridad ciudadana y el sursuncorda.
Pedro Fervenza Parada
Gijón
Debe rellenar todos los datos obligatorios solicitados en el formulario. Las cartas deberán tener una extensión equivalente a un folio a doble espacio y podrán ser publicadas tanto en la edición impresa como en la digital.
Las cartas a esta sección deberán remitirse mecanografiadas, con una extensión aconsejada de un folio a doble espacio y acompañadas de nombre y apellidos, dirección, fotocopia del DNI y número de teléfono de la persona o personas que la firman a la siguiente dirección:
Calvo Sotelo, 7, 33007 Oviedo

