Generación hueso de aceituna
Creo que algunos de los que tengan a bien leer este artículo habrán paladeado una aceituna con hueso y después de degustarla no saber qué hacer con ese hueso, así que si no nos ve nadie lo tiramos al suelo y le damos una patada. Así exactamente se siente la generación que hoy tiene más de 60 años.
Esa generación que hoy es tratada como basura ha sido aquella de la reestructuración siderúrgica y naval de los años 80 y 90, que un buen día se encontraron en la calle, sin un trabajo al que acudir porque había que sanear las empresas después de la dictadura y ya se sabe que cuando se trata de sanear empresas lo primero es soltar lastre laboral, o sea, despedir trabajadores.
Centenares de miles de trabajadores (Galicia, Asturias, Cádiz, Valencia, entre otros) vagaban de oficina en oficina a ver en cual tenían suerte y podían encontrar un trabajo, aunque solo fuera por unos días y poder ir tirando. Como ya se sabía que no duraría mucho, había que ahorrar la mayor parte del dinero, porque tardaban en pagar el paro tres meses y había que resistir con lo que se había ganado hasta entonces, esto duró años.
Con el sueldo de los hombres no llegaba y las mujeres cubrían el hueco con trabajos sin seguro y poco remunerados, pero que ayudaban a cubrir las necesidades que con una nómina no bastaba.
Hoy la ministra del ramo está tratando de dar ayudas de 20.000 euros a los pobres jóvenes de hoy para que vivan y viajen, pero para esas madres que no han podido completar los años de cotización, porque había que criar a los hijos, para ellas no hay nada, ni siquiera la parte proporcional de lo cotizado. Y todavía piden el voto.
Cuando por fin llegaba un contrato un poco más seguro se quería formar una familia y llegaban los hijos.
Fueron años de privaciones y renuncias, lo que queríamos era darles a ellos (los hijos) una vida mejor que la nuestra, y lo conseguimos.
Esos hijos son hoy periodistas, publicistas y políticos que nos escupen a la cara el pésimo trabajo hecho y lo traumatizados que les dejó una vida tan hueca y vacía, a pesar de chupar de la teta todo lo que quisieron y más. Y todos ellos nos han convertido en una piñata a la que golpear cuando esos a los que hoy desprecian los criaron con mimo para que no les faltara de nada.
Esas pensiones que tanto horrorizan a algunos por su cuantía se las han ganado a pulso (esa generación comenzó a trabajar entre los 14 y los 16 años, si no antes).
Esos pobres hijos que hoy están en su casa con 30 años y que tantos quebraderos de cabeza les dan a nuestros bien intencionados políticos tienen el hotel pago, la ropa lavada y planchada, cama y comida gratis y un desprecio en la boca si es menester.
Pero lo que realmente separó a las dos generaciones fue la brecha digital. Esa brecha hizo insalvable la comunicación entre ambos grupos, siendo los padres objeto de burlas y mofas, ya no solo por parte de sus propios hijos, sino de esos medios que decidieron empoderar a los jóvenes en detrimento de otra generación que tuvo que ponerse las pilas para no quedarse rezagada en menos de 20 años. Pero no fue suficiente, el maltrato es diario, permanente, incisivo y despreciable.
Los medios de comunicación los han criminalizado, ¡ponga usted un mayor con alzhéimer en su película o anuncio publicitario, verá qué pena da y qué bien lo vende!
Hay enfermos de alzhéimer, desde luego, y de cáncer y de epilepsia y de artritis, pero la criminalización no es por la enfermedad, sino por la edad; si esa misma enfermedad la padecieran los más jóvenes no la expondrían permanentemente al escarnio, para no estigmatizar a esa parte que la padece, pero como son los mayores los reducimos a nada, los destruimos mentalmente, los llenamos de pastillas y ya tenemos el chivo expiatorio a quien despreciar.
El penúltimo desprecio a esa parte de la sociedad es la obligación de tramitar el permiso de conducir con mayor frecuencia que el resto de los conductores. Dice el director general de Tráfico que lo hacen por su bien (el de los adultos mayores) y el de la sociedad, no obstante, se les permitirá en un futuro próximo tener permiso a los menores de 16 años, que como no beben, ni toman sustancias de dudosa procedencia, serán unos conductores más seguros en la carretera que esos vejestorios a los que eliminar o instalar en guetos para que no se les vea demasiado, estropean el paisaje.
Me permito recordarle al Sr. director que la edad de jubilación obligatoria está fijada en 66 años y 8 meses para trabajadores por cuenta ajena, los autónomos no tienen fecha de jubilación asignada.
Con 65 años y laboralmente activo, ¿se le impondrá esa medida?
¿Entonces, cómo lo hará, por la fecha de nacimiento?, ¿será para todos o solo para los ciudadanos de menos rentas?, doy por sentado que los de rentas altas pasarán olímpicamente de la medida.
PD: Dice la Constitución en su Capítulo segundo, y escribo textualmente:
Artículo 14.-Los españoles son iguales ante la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra circunstancia personal o social.
Y no, lo de la ley no sirve solo jurídicamente hablando, sino como personas integrantes de una sociedad.
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