La necesaria regulación digital
Circula un chiste en tono más o menos jocoso que dice: EE UU. crea la tecnología, China la copia y Europa la regula. Sin entrar a valorar el trasfondo del susodicho, creo que queda patente quién es el "bueno, el malo y el feo". Como todo chiste que se precie, su poso ideológico también queda reflejado, sobre lo que piensan algunos de cómo se está configurando el universo de la tecnología digital. Me gustaría resaltar la importancia que la regulación tiene en este universo digital que se está configurando, donde lo importante es llegar el primero y copar el máximo de cuota de mercado, sin pararse en otras minucias. La apuesta regulatoria que la UE está llevando a cabo la ha permitido, entre otras cosas, ser la primera en publicar una norma que es crucial, referida a la inteligencia artificial, que tiene en cuenta los riesgos de los algoritmos generativos de texto, imágenes y vídeo. La regulación, si está bien hecha, trata de equilibrar los intereses de todos los actores en juego, incluidos los ciudadanos, que son los principales. El gran problema que tiene la regulación no es que actúe como freno en el desarrollo de la tecnología digital, como insinúan las grandes plataformas digitales y el chiste, sino que casi siempre actúa de manera reactiva ante hechos consumados, cuando su actuación debería ser proactiva en base al "Principio de Precaución".
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