Hay que conjugar la libertad con los valores
La televisión ya no me engancha, ni el fútbol-rugbi, ni las grandes películas de antaño dobladas con IA. Las noticias desaniman. Si acaso hay un premio a la cordura, el buen hacer, la generosidad, la moralidad, ¡ay, perdón!, eso queda... anticuado. Bueno, voy con noticias de Aragón -la tierra nobleeee, la de los claros toorrenteees. Con sus hembras sonrientes, y sus mozos como el roble, orgullosos y valienteees- esto... "Aragón da un alto porcentaje de homosexuales en España".
Vale. Sentir orgullo no tiene necesidad de reivindicación, ni siquiera sentir orgulloso de ser lo que Dios nos ha hecho. Sin embargo, el Papa se ha quejado de que hay demasiado orgullo de ese en los seminarios, aunque nadie se atreve a recordar que eso se ha considerado antinatural en la historia toda. La cuestión no es decidir por otros lo que uno quiera ser, pero sí subrayar como sociedad que cada uno ha de enfrentarse a su hechura en la vida, a sus responsabilidades, a dar ejemplo incluso, antes que dejarse llevar por el deseo del yo, la ventaja del yo o el orgullo del yo. Esa es al menos la idea cristiana: "Todo me está permitido, pero no todo es beneficioso. Todo me está permitido, pero no me dejaré controlar por nada" (1 Corintios 6:9-12).
Ya vemos hacia dónde nos está arrastrando esa deriva humana: hasta los líderes del sistema lideran para el yo. ¿Qué le pasa a esta humanidad? Valores hay, pero apenas tienen promoción. Este año, el concurso literario de la Fundación Unir, que premia los valores -fundación sin ánimo de lucro-, no ha tenido ni una línea de atención en los medios. Y tengo que decir que me enternece ver concursar a mayores, jóvenes y niños, sobre todo estos niños que destacan los valores que hacen al ser humano más desprendido del yo y más valioso para los demás. Si esta cartica se publica, os digo, jóvenes y niños: por favor, no dejéis de luchar por esa meta, vale más que ser astro del cine, de la música, del futbol y de las redes sociales. El año que viene, un año más estaré allí para aplaudiros con todo mi cariño y mi admiración.
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