La política actual está corrompida en su integridad
La política actual está corrompida en su totalidad, se camufla bajo democracias imperfectas cometiendo tropelías e indecencias con la cooperación de un activismo periodístico sin escrúpulo alguno.
Sin oprimidos cómplices que amparan esas tiranías no existirían los opresores y los ineptos gestionando nada.
Aquí en España (pero ocurre por todos lados) lo vimos con este gobierno mintiendo, prometiendo uno y haciendo otro, incumpliendo el programa electoral, comprando el poder a corruptos, delincuentes y fugados; dándoles impunidad a cambio de seis escaños. Regalando privilegios y prebendas a unas comunidades en perjuicio de otras, no respetando ese principio de solidaridad fiscal entre territorios. Saltando la igualdad de todos ante la ley, la separación de poderes y señalando a jueces y medios incómodos. Lo vimos con los ERE, Gürtel... Los Pujol, el emérito, su yerno, ministros, presidentes, alcaldes... en fin sería larga la lista. Vemos al gobierno y oposición tirándose a la cara los trapos sucios, a ver cuál es más corrupto. No tratan de ser decentes, justifican su indecencia en la indecencia del otro.
Los tiranos no nacen de la noche a la mañana y se despiertan un día dispuestos a convertirse en tiranos, se van agrandando a medida que ven gilipollas dispuestos a seguirles el juego y a convertirse en correos de trasmisión hacia ese arribismo y afán de poder que todos tienen. Un pueblo sumiso es un pueblo a merced del destino que el sinvergüenza o cara dura les imponga. Saben rodearse de estómagos agradecidos, cuanto más tiempo estén manipulando, engañando y manoseando en ese poder, más imposible se hará echarlos, lo vemos con Maduro y lo vimos a lo largo de la historia. Ahora no son aquellos dictadores que tenemos en mente, aquellos de los golpes de Estado que usaban a los ejércitos para reprimir al pueblo, ahora, el ejército de los nuevos tiranos son los apáticos, condescendientes y sumisos ciudadanos. También los políticos que por un sueldo asumen su papel de tontos útiles sirviéndoles de soporte legal ante los parlamentos. Otra parte crucial para engordar tiranías son los medios comprados o vendidos. Sin estos últimos, no sería posible que nadie manoseara leyes, justicia, organismo de control, constitución... Antiguamente, muy antiguamente, era el cuarto poder, ahora se convirtió en correo de trasmisión, en veleta de un poder que les sustentan. Se dice que se venden más periodistas que periódicos.
Como siempre, pedir perdón a esos profesionales que a duras penas luchan contra propios y extraños defendiendo su código deontológico por una ética profesional que muchos otros perdieron impidiendo que quien esté dispuesto a ser responsable se exponga a no tener sitio en medios que imponen su propia línea editorial, lo que José María García llamaba "imperio del monopolio".
Difícil lo tienen los que estén dispuestos a eliminar la arbitrariedad, la ideología y la imposición en el desempeño de su profesión.
Por ello, apelo de nuevo a estos profesionales, a esos periodistas de verdad, son la clave para sostener cualquier democracia, son los fiscalizadores del poder.
Recuerden bien: los políticos actuales están para mejorar su bienestar, no el bienestar del pueblo al que se deben. Esto último tenemos que exigírselo constantemente. Son muy despistados y comodones, cuando no corruptos e indecentes como vemos.
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