Popurrí de sucesos incalificables
Me entero por los medios de comunicación de que la ciudadana Lastra amenaza con no asistir a los actos de Día de Asturias en Covadonga si el señor Arzobispo de Oviedo no se disculpa por sus homilías "políticas" de ataque a la izquierda; y se dirige a él con palabras de odio y poca educación. Creo que hará dos años el señor Arzobispo pidió más ayudas para las familias, y el señor Barbón le contestó que había muchas clases de familias, ellos ayudaban a todas. Ya se habla de unas dieciséis clases de familias, alucinante cuando no hace mucho no había más que una, la compuesta por un hombre y una mujer. Es increíble cómo progresamos; hoy incluso una mujer se puede casar consigo misma. Cómo degradamos una institución tan antigua, noble e indispensable, que habla mal del aborto, de la eutanasia... Bueno, como mucha gente que yo creo normal y sensata. ¿Pero es que ya no hay libertad de opinión? Creí que se había legislado no ser delito ya quemar la bandera o fotos del Rey, vocear "los barbones a los tiburones", insultar a la patria y al jefe de Estado... Un poco de sensatez y cordura. El señor Arzobispo puede opinar en la basílica, en la calle y donde le apetezca de cualquier tema divino o humano, como cualquier ciudadano. Estamos en democracia, ¿o ya no?
Con asiduidad creciente nos llegan noticias hasta hace poco increíbles, se dictan indultos y amnistías, se miente con una sonrisa y cara dura en cosas gravísimas. Se conceden a Cataluña la recaudación, distribución y gasto de sus impuestos. Bueno para ellos y el resto de España, dicen desde el Gobierno de todos los españoles. Sánchez, María Jesús Montero y un largo etcétera dijeron hasta hace pocos días que esto no ocurriría. Y ocurrió; hay hemerotecas. No hay palabras. Nos tratan como a niños tontos.
El domingo, fraude electoral en Venezuela. El martes la no declaración de Sánchez. El lunes, en plenos Juegos Olímpicos, buen día para que la noticia pasase de puntillas, pero el escándalo era demasiado fuerte. Los de Esquerra dicen que la independencia está al alcance de la mano. Los antiguos mandos socialistas y algunos actuales muestran su rotundo rechazo. Algunos no comprenden que este Gobierno venda su patria, su alma y su honor por un plato de lentejas. Les contestan que su tiempo pasó, que callados están más guapos, incluso con algún despido del partido. Caso aparte Zapatero, fiel ayudante y defensor de Maduro. Otro al que no quiero calificar al igual que a su jefe, que pregona un baño de sangre contra la "fascista" oposición si no acepta su fraudulenta "victoria". Y Sánchez lo trae a sus mítines electorales. De tal maestro, tal discípulo. Otra vergüenza más para toda España.
Nos enfadamos con las democráticas Israel y Argentina, y transigiremos con Maduro, que tiene una nación riquísima (donde hace setenta años corría el dinero y yo soñaba ir a probar fortuna) en recursos naturales sumida en la miseria.
También tenemos a Putin amenazando con cataclismos nucleares. Invadió y está masacrando Ucrania, país más pobre, pequeño y desarmado que la inmensa Rusia. Pensó en un paseo militar, pero se encontró con un pueblo que defiende con singular bravura su patria y su libertad y que conoce bien el yugo ruso. No quiere que EE UU y Europa la ayuden con armas cuando la gran Rusia las recibe de China, Irán y Corea del Norte.
Cada vez entiendo menos lo que dicen y cómo actúan algunas gentes. Me gustaría saber como piensan, aunque creo que en muchos casos las tres cosas no concuerdan. Faltan valores y principios, pero tengamos esperanza, que también hay gentes buenas.
P. D. Acabo de escuchar unas declaraciones de Pedro Sánchez, muy orgulloso del acuerdo con Esquerra, acuerdo bueno para Cataluña y España. Está en otra galaxia. Simplemente increíble. Dice estar arreglando el contencioso entre Cataluña y España. Este va a arreglar el de Inglaterra y España sobre Gibraltar.
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