Es un derecho fundamental la muerte y no la vida
Que me expliquen el por qué sí pueden interferir terceras personas para impedir un suicidio y no para parar una eutanasia, que se solicita por personas desesperadas en momentos de gran debilidad mental que por falta de apoyo y ayuda no ven salida a su situación. Igual en muchos casos con asesoramiento y apoyo profesional adecuado verán luz donde estando solos solo ven oscuridad.
Lo planteo por escuchar a Francesc José María Sánchez, especialista en derecho médico, decir, referido a la eutanasia: “Para mí, no existen terceros legitimados para impugnar, porque el TC lo ha establecido como derecho fundamental a la autodeterminación a la propia muerte en situaciones contrastadas”.
Curioso: es derecho fundamental la muerte, y no la vida.
Un gobierno y un país que apuesta por la muerte en vez de por la vida es una sociedad entregada a los protocolos fríos y firmados por personas sin más preámbulo que su insensibilidad natural, la que incluso ellos mismos dejan de percibir, creándose un sistema del sálvese quien pueda, que estando yo bien los demás busquen esa salida que les damos directos al suicidio o la eutanasia, para que dar lata a nadie si no importamos ni siquiera a aquellos que debieran sacarnos de nuestra desesperación: gobierno y profesionales implicados en todo ello.
Luego, lo acompañarán el aborto y las memorias históricas, todo muerte y vida pasada, el futuro negro se ve.
No hay duda que tanto en la eutanasia como en el aborto existirán casos imposibles de obviar o ignorar, esos supuestos son los que deberían estar sobre la mesa, pero no hacer un campo raso con eutanasia casi a la carta y aborto de plazos que es matar e impedir nacer. Ustedes mismos.
A este mundo vinimos todos sin pedirlo, nadie nos pidió permiso para nacer, imaginen que su mamá usara ese derecho de abortar sin supuesto alguno, no les da para pensar que ella hubiera impedido que usted naciera y viviera. O sea, hasta para nacer necesitamos de otras personas que lo faciliten y que no lo impidan.
Así ocurre con el suicidio y eutanasia, necesitamos de otras personas, no para facilitar el matarnos, envenenarnos o abandonarnos a nuestra suerte perra, sino para impedir que lo hagamos y nos lo hagan. Ya moriremos cuando sea irremediable y esté escrito por la vida misma.
Suena hasta mal el hablar de estos temas, las personas han perdido la sensibilidad, ya nada importa en los demás, si está desesperado que se muera, si tiene éxito le envidiamos, solo importamos nosotros.
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