Cómo les parece que sí, a vueltas con la amnistía
Aquí, descaradamente delante de los ojos de todos los demócratas, se está comprando el poder a corruptos, delincuentes y fugados.
Es una amnistía donde los mismos beneficiados de ella se la guisan y se la comen, bien servida, recién sacada de la chistera de Pedro e Illa, para ambos ser presidentes con pactos indecentes, donde dan impunidad y privilegios fiscales a todos esos delincuentes e independentistas. Se benefician Sánchez, Illa y esos socios que convierten en buena gente, dándoles privilegios fiscales en perjuicio de esa solidaridad territorial que marca la Constitución. Al mismo tiempo que hacen apestosos a periodistas incómodos, a jueces que investigan, y a críticos. No respetando ni el derecho de opinión y la libertad de expresión. Saltándose el poder judicial, pisoteando con saña la independencia de los jueces y la igualdad de todos ante la ley. Una amnistía que beneficia solo a ambos, compra poder, regala impunidad, ustedes dirán. ¿Vieron indecencia mayor?
No es una amnistía al uso cómo bien pueden seguir manipulando los activistas del sanchismo, incluido algún juez retirado que le dan demasiado crédito mucha gente a pesar de ir en contra de sus propios colegas en activo. Todo un experto en interpretar la Constitución y las obligaciones que emanan de ella. Mientras no sea cambiado ese articulado con esa mayoría exigida en la misma Constitución, esa Constitución obliga tanto a ciudadanos de a pie como al presidente y su Gobierno. Retorcer la Constitución puede ser un delito más.
La comparan con otras amnistías, nada que ver. Nada tiene que ver una amnistía que se aplica en bien de la colectividad como Gracia Real, a esta amnistía redactada y aprobada por los mismos beneficiados de ella (corruptos, delincuentes y fugados), dándose impunidad mutua a cambio de poder. Hay intercambio de cromos, ya ven que algún dirigente socialista condenado por los ERE también sacó tajada.
La indecencia institucional hecha realidad. Pervierten el poder, la legalidad, la ley, la justicia, la democracia, la Constitución, la palabra dada, las promesas electorales, lo que ellos mismos decían, la igualdad de todos... En fin, los malos buenos y los buenos idiotas.
Decía un periodista veterano (no digo su nombre por educación y respeto a una profesión tan necesaria en estas situaciones) muy activista del Sanchismo, esto decía en el 2021: “No deberían insistir los soberanistas en la amnistía, institución poco acreditada que no cabe en el ordenamiento español y que solo es relativamente útil en las transiciones entre dictadura y democracia. No hay modo en democracia de extinguir la acción judicial” -pues ahora defiende lo contrario-.
Pues como ese, el Gobierno en pleno decía igual, que la amnistía era anticonstitucional. Así todos los profesionales de la información ideológicos que ahora por obra del Espíritu Santo defienden la amnistía a cal y canto. No se puede ser más desconsiderado consigo mismos. Credibilidad ninguna. Lo mismo y lo contrario en tanta gente a la vez, no puede ser.
Por eso, no se dejen manipular, tengan criterio propio, de lo contrario están condenados a creer a estos manipuladores.
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