Si Cataluña se lleva el gordo, ¿qué nos queda?
Yo tenía la esperanza de que quizás algún día no lejano la señora ministra de Hacienda, persona de verbo fácil y gracejo andaluz, como pocas otras para colocarnos su rollito, se le ocurriera pensar que el IRPF necesita un retoque conforme al IPC de todos estos años desde la última reforma. No puede ser que sigamos sin deflactar la escala de gravamen, ni las reducciones en la base y, menos aún, las deducciones en la cuota, teniendo en cuenta la galopada que se ha pegado la inflación en los últimos años.
Ahora, a la vista de las concesiones fiscales anunciadas para Cataluña, que parece que se va a llevar “el gordo”, empiezo a pensar que lejos de cumplirse lo que yo esperaba y dejasen de subirnos los impuestos de manera camuflada vía inflación, pierdo toda esperanza de que esta señora llegue a caer en la cuenta de que, en cierto modo, nos están estafando, perdón, no lo afirmo, pero yo así lo entiendo; si yo estoy sometiendo mi pensión actualizada al IPC de cada año, a una escala de gravamen trasnochada, eso representa que gran parte de la subida de mi pensión y resto de pensionistas, va en beneficio de Hacienda y no de nuestras pensiones, y si, además, las pocas reducciones y deducciones que se nos permiten aplicar en la declaración de la renta, resulta que también están devaluadas, pues el retroceso está garantizado. Ahora con lo de Cataluña no quedarán ni migajas para mejoras en otras partes.
Echo de menos una cierta crítica en este sentido, por parte de los colegas de los sindicatos, que se suponen están para protegernos de este tipo de atropellos camuflados, envueltos en papel de celofán a la española. Me niego a creer que nadie en el mundo sindical vea lo que nos está pasando. Supongo que más de uno lo verá, pero por disciplina al “mandamás”, con o sin pañuelín al cuello, estarán callados, hasta que cuando quieran decir algo, quizá ya sea demasiado tarde, tal como vemos pasa en tantas otras partes de este perro mundo.
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