Benditas armonías y conexiones (y asimetrías y escisiones)
El frenetismo de la vida hace que nos subamos en demasiados trenes, sin saber muy bien qué direcciones llevan. Pareciera que quien no sube se pierde lo "esencial" de la vida... Como si vivir una gran cantidad de experiencias fuese parejo a que dichas experiencias tengan una gran calidad.
Quizás la mejor definición de este momento temporal de la historia sea una contemporaneidad desubicada, de futuro en el pasado (cuestiones depresivo-ansiosas aparte) y de presente ausente.
Dicha celeridad nos hace conectarnos con personas, en cualquier nivel, con quienes no existen límites (esos mismos que también delimitan nuestra esencia). Lo que no tengo claro es si la convicción de ser oportunos y apropiados en nuestras vidas viene de ellos o simplemente de nuestro idealismo. Aplíquese esto a amigos, parejas, trabajos...
Y, por otro lado, ese rompimiento de límites hace que no seamos conscientes de nuestra propia esencia, de aquello que nos hace únicos, de nuestro criterio, de nuestros valores (sean cuales sean)... Pues los límites, por supuesto, también delimitan nuestra esencia.
Simplemente estas cuatro palabras amontonadas pretenden ser un recordatorio más de que, al final, la vida ha de ser similar al visionado de una película en un cine, a la que sí elegimos asistir.
La película ya está filmada y solo queda disfrutarla: ir a un lugar relajado, distendido, a sentarse, a parar y a concentrarse en el momento presente. Haciendo tangible nuestra libertad (nuestro criterio, nuestros valores, nuestros límites) en nuestras interpretaciones de lo que vaya sucediendo en la pantalla de nuestra propia vida.
Y si con un poco de suerte, en esa sala, estás acompañado de las personas a las que amas y quienes recíprocamente te aman a ti, toma aire, sonríe y da gracias de haber coincidido en el tiempo con todos ellos, y en el espacio, "en una mota de polvo suspendida sobre un rayo de luz del sol"; pues quizás esa sea la mejor definición de armonía posible.
Y, además, si por casualidad encuentras una bendita sonrisa asimétrica y real en el camino, sonríe y agradece aún más, por conectarte y empujarte tan solo a ser alguien mejor.
Y confía, que la vida sabe...
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