La búsqueda de la fe
Cuando era pequeño estuve un tiempo obsesionado con el concepto de infinito y me pasaba el día pensando cómo sería. El cura, Don Faustino, nos decía que el cielo era un lugar muy bonito y el infierno era infinito, no tenía puertas y no podríamos salir de él.
Un día, después de llamarme mi padre tres veces para que le ayudara a ir buscar hierba para las vacas, me preguntó todo enfadado: “¿Que estabas haciendo? ¿Por qué no respondías?”.
Yo le contesté: “Estaba pensando en el infinito”.
Me dijo mi padre: “Espera que te voy enseñar el infinito y más allá”.
De la bofetada que me dio no vi el infinito, pero, casi veo el más allá.
Otro día, el cura nos explicaba el cuerpo místico de Cristo y su significado, y la verdad hay que tener mucha fe para creer que tú eres una mano o un pie.
Para mí, de pequeño, eso de que Dios era como el aceite (tres en uno) no lo podía entender, pero, bueno, para eso está la fe.
En mi niñez, los maestros y maestras eran los encargados de dar la religión en la escuela y un amigo me contaba aquel sucedido cuando les preguntaba a sus alumnos:
“Vamos a ver, Joselito, ¿dónde murió Jesús?”.
Joselito respondió: “Jesús murió en Oviedo”.
“Pero, bueno, tienes un cero. Siéntate. A ver, Manolito, ¿dónde murió Jesús?”.
“Bueno”, dijo Manolito, “Jesús murió en Gijón”.
“Pero, pero, no es posible. Tienes un cero. Siéntate. A ver, Juanito, ¿dónde murió Jesús?”.
“Jesús murió en la Cruz”, dijo Juanito.
“Muy bien, muy bien”, dijo el maestro. “Tienes un diez”.
“Hombre, maestro, un diez tampoco”.
"Pero, bueno, Juanito, te mereces un diez”.
“Bueno, maestro, es que es mucho porque no sé si murió en la Cruz Roja de Oviedo o en la Cruz Roja de Gijón”.
Como veis, la religión es cuestión de fe y los maestros en mi niñez ponían notas con números.
Ahora me entero que, excepto en el bachillerato, no tienen notas con números. Igual está bien, ya veremos.
Hubo una época en la que las notas eran: insuficiente (insu.), suficiente (suf.), etc., y un alumno que llegó con cinco aprobados (suf.) y cinco insuficientes (insu.) le hizo creer a su madre que había sacado cinco insuperables.
La madre le hizo natillas de postre.
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