Problemas de vivienda
Tenemos un grave problema de vivienda, y este Gobierno progresista intenta atajarlo dando palos de ciego.
Partamos de la certidumbre de que la construcción de viviendas es un buen negocio para el Gobierno, para España y sus ciudadanos. No hace mucho leí que en su coste final dos tercios correspondían a impuestos acumulados. No puedo yo, y quizás nadie, hacer un cómputo exacto de la veracidad de esa afirmación, pero seguro que es mayor de lo que a primera vista pudiese parecer.
No solo los directos, también los indirectos que son incontables. Paga impuestos el que vende la madera de su monte, el que lo corta y transporta, el que la sierra y la deja años secando, el carpintero que hace los muebles, o para los múltiples usos de esta en su vivienda.
Lo mismo se puede decir de todos los materiales de construcción, desde su materia prima en origen hasta su colocación en la vivienda, y su venta al “pagano” y sufrido comprador, en el que revierten todos los anteriores gastos e impuestos. Una larga lista de puestos de trabajo y por lo tanto cotizantes.
Luego el dueño ya no lo es, desde el momento en el que se le quiere obligar a que le dé un destino que no es el que él desea. Llámese este herencia para un hijo, alquilar como piso turístico, inversión de sus ahorros o alquilar para complementar su pensión. Pagó, y está pagando sus impuestos, y solamente él debería decidir su destino. Y mucho menos que alguien quiera decidir bajo qué condiciones.
Por si fuese poco, está expuesto a okupas que no te pagarán, impuestos, servicios de agua, luz, gas, teléfono y que te pueden dejar la vivienda estropeada. Algo parecido te puede ocurrir si lo alquilas y el inquilino dice no poder pagar.
Las leyes que protegen al okupa es algo vergonzoso, impropio de un país democrático. Te okupan una casa en la que estás viviendo, y te encuentras en la calle pagando por ella impuestos, servicios y quizás hipoteca, y te puede llevar años recuperarla sabe Dios en qué condiciones.
Estas nuevas leyes progresistas, que no sé de qué retorcido cerebro pudieron salir, serían inconcebibles hace poco tiempo. La Policía solo tendría que pedirles escritura de propiedad o contrato de arrendamiento del inmueble y de no presentarlos desalojo inmediato y llevarlos ante el juez. Que ese individuo, grupo o familia no puede quedar en la calle, bien, pero ¿de dónde vinieron?, ¿y los verdaderos dueños pueden quedar a la intemperie? De todas formas, no es el sufrido ciudadano el llamado a resolver el problema, y sí el descarado okupa con el concurso de Ayuntamiento, Autonomía, Gobierno y Estado. Pisos sociales para los que no hay dinero, tan abundante para otros múltiples destinos carísimos e innecesarios.
Y para casos urgente habilitan barracones o naves para casos excepcionales. Hay gentes que no están en arreglar su vida, más bien que la solucionen los otros. Tampoco todos los okupas están al límite de sus posibilidades.
Comprar una vivienda o alquilarla está muy cara, y más que se pondría si tratamos de bajar los precios con medidas contraproducentes que producirán el efecto contrario. Los turistas dejémosles que alquilen y compren. Es dinero para España, los españoles y puestos de trabajo. No se puede ni debe poner puertas al campo; no le pongamos trabas al turismo que, aunque a algunos les ocasionen alguna molestia, nos dejan mucho dinero beneficioso para toda la sociedad. Cuántas naciones desearían tener los visitantes que algunos piensan que a nosotros nos sobran.
Queremos una jornada laboral de 35 horas, susceptible de pasar a 32. ¿Esto nos traería una vida y una vivienda más barata? Yo no lo creo.
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