Cosas increíbles
Son impresionantes muchos fenómenos que están sucediendo en la sociedad de hoy. Hoy la imagen sustituye a la realidad, hasta el extremo de que la gente depende adictivamente de un mundo de pantallas, con el que hay una relación constante de retroalimentación. En Estados Unidos, uno de los países más tecnológicos, consumistas y de tantos premios Nobel en ciencias, la mayor parte de la gente está abandonando las creencias tradicionales cristianas, protestantes en sus ramas o católicas, para creer en divinidades ufológicas, religiones chamánicas, cultos mágicos nuevos de la prosperidad, sectas, cultos californianos, adicciones a la dark-net, técnicas de desarrollo personal y del alma, que muchas veces exigen abandonar totalmente la personalidad anterior y crear un nuevo mundo interior o una “nueva Identidad renacida”, siendo el triunfo de la nueva era, lo ancestral y tecnolátrico, paradigma en alza la libertad debe ser plena a la hora de vivir la vida, salvo que medie violencia contra la convivencia, agresiones, coacción gravísima, lavados de cerebro y negocios ilegales de por medio, en un mundo pluralista y fragmentado, que también precisa de convivencia cohesionada, comunitarismo laico cívico, leyes que resguarden a neófitos, santos y profanos, gente laica, bajo el paraguas democrático del respeto en libertad. El mundo hoy es representación y voluntad de proyección de una imagen. Todo está bien, pero es llamativa la cantidad de gente que está intentando escapar de cómo está articulada la sociedad en clave social, económica, de condiciones de vida y rutinas: no nos gusta el mundo tal como está montado, está claro, pero nadie sale de su burbuja muelle, sino que se buscan cámaras de silencio, yoga, espiritualidad que mejora la salud, frente al estrés, montajes mediáticos, ritmos vitales sin sentido, patente deterioro medioambiental. La vida hoy es cuestión de telómeros, medida de las calorías a ingerir, microbiota intestinal, macrobiótica, asanas y un aumento exponencial de solteros vocacionales, gente que vive sola, nuevas formas de familia cada vez más plurales y hasta estrafalarias, redes sociales que hablan mucho más de los individuos que su personalidad presencial, descrédito de mensajes jerarquizados y fomento de la descentralización globcal, con el imperativo coactivo filosófico de posar feliz. Nunca hubo más gente en el mundo, “loca por ser feliz”.
Estamos escapando todos de algo no sé por qué, nadie se gusta y tenemos que “reinventarnos”, “nacer de nuevo”, por supuesto ganar, ser triunfadores y hacernos budistas. No sé qué está pasando, pero con la cuesta de septiembre todo sube desaforadamente, hay que seguir afrontando gastos crecientes de facturas.
Salud perfecta, amor verdadero y placentero, prosperidad en abundancia, eternos sueños mefistofélicos. Haya consciencia y conciencia.
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